Miles de gallegos, todavía sin luz por los efectos del temporal

La borrasca Fabien se retiró con más de 1.500 incidencias en tierra y gran oleaje en las zonas costeras

Playa de Meirás
Playa de Meirás

Redacción

Los de ayer fueron los últimos coletazos que la comunidad gallega soportó por el paso de la borrasca Fabien. Restos menores si se comparan con los vientos huracanados de la jornada del sábado, pero aún de gran intensidad. De nuevo, el valor más extremo se localizó en la estación de Penedo do Galo (Viveiro), con rachas de 163,9 kilómetros por hora a las once de la mañana. Junto con punta Candieria (Cedeira), más de un centenar de municipios gallegos aguantaron ráfagas de hasta cien kilómetros. Pero este temporal en tierra se fue retirando a medida que transcurrió el domingo.

No así las condiciones en el mar. En la costa atlántica y en la cantábrica la fuerza del viento y de las olas mantuvo hasta la tarde de ayer el aviso rojo en todo el litoral, nivel que iría retrocediendo a naranja, y que todavía mantiene durante este lunes. La energía de las olas y la agitación del agua fue tal que en zonas costeras, como Baiona, el mar superó la carretera y llenó sus calles y aceras de espuma, coincidiendo con la pleamar.

Los más perjudicados fueron los miles de gallegos que desde la tarde del sábado se quedaron sin suministro eléctrico. Naturgy, la principal suministradora del servicio en Galicia, contabilizó cerca de 80.000 incidencias a última hora del sábado.

Con un despliegue de medios técnicos y humanos, a los que incluso incorporó dos helicópteros para localizar las averías, fue reduciendo durante la jornada del domingo el número de hogares que se quedaron sin luz. A primera hora de la tarde de ayer todavía había 60.000 clientes sin electricidad. Una cifra que se iría reduciendo hasta los 17.000 cuando ya era de noche, según los datos facilitados por la compañía eléctrica.

2019, el año del huracán en Galicia

Xavier Fonseca

En este año que está a punto de finalizar se registró frente a las costas gallegas un fenómeno meteorológico inédito

El 2019 confirma una tendencia que se observa en los últimos años. El cambio climático está pisando el acelerador. Él último lustro ha sido el más cálido de la historia y este año ocupará la segunda posición. Y sin necesidad de un evento natural que pueda favorecer que aumente la temperatura global, como El Niño. El ascenso térmico progresivo tiene una única causa: la concentración de gases de efecto invernadero, que ha vuelto a registrar un máximo histórico. La atmósfera actual no tiene precedentes en los últimos 800.000 años.

En este año Galicia ha podido constatar que dos configuraciones meteorológicas han llegado para quedarse. Una es el modo meridional de la corriente en chorro, que le robó el verano a los gallegos. El jet stream se encuentra donde confluye el aire cálido que sube desde el ecuador y el frío que baja desde el Ártico. En condiciones normales esta corriente se desplaza de oeste a este, dando lugar a la típica configuración de tren de borrascas, como el pasado otoño.

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