2019, el año del huracán en Galicia

En este año que está a punto de finalizar se registró frente a las costas gallegas un fenómeno meteorológico inédito


El 2019 confirma una tendencia que se observa en los últimos años. El cambio climático está pisando el acelerador. Él último lustro ha sido el más cálido de la historia y este año ocupará la segunda posición. Y sin necesidad de un evento natural que pueda favorecer que aumente la temperatura global, como El Niño. El ascenso térmico progresivo tiene una única causa: la concentración de gases de efecto invernadero, que ha vuelto a registrar un máximo histórico. La atmósfera actual no tiene precedentes en los últimos 800.000 años.

En este año Galicia ha podido constatar que dos configuraciones meteorológicas han llegado para quedarse. Una es el modo meridional de la corriente en chorro, que le robó el verano a los gallegos. El jet stream se encuentra donde confluye el aire cálido que sube desde el ecuador y el frío que baja desde el Ártico. En condiciones normales esta corriente se desplaza de oeste a este, dando lugar a la típica configuración de tren de borrascas, como el pasado otoño.

Sin embargo, el contraste térmico entre las diferentes latitudes está disminuyendo y, en consecuencia, el chorro polar se debilita. Cada vez con más frecuencia se mueve generando grandes meandros. Galicia ha aprendido varias lecciones sobre esto. La primera, que ahora el tiempo puede pasar de un extremo a otro sin términos medios. La segunda, que no importa la estación del año sino el meandro en el que se encuentre, el que asciende o desciende.

Basta recordar lo que pasó en junio y julio. Mientras el resto de Europa registró uno de los períodos más calurosos de su historia, el verano gallego estuvo ausente en muchos momentos. El noroeste de la Península quedó justo en la parte descendente y el resto del continente en la ascendente.

Esta configuración puede generar, además, sequías como la del 2016 y favorecer que los ciclones tropicales se acerquen a la costa gallega. En los últimos tres años nos visitaron Ophelia, Leslie y Lorenzo. Parecía un capricho de la naturaleza. El pasado octubre no solo se formaron varios sistemas de bajas tropicales cerca de la Península, sino que hubo un caso inédito que puso en jaque la lógica de la ciencia meteorológica. El ciclón Pablo se transformó en huracán de categoría 1 frente al litoral gallego. La influencia de la corriente en chorro hfue decisiva para entender esta transformación a escasos 700 kilómetros del litoral gallego

«En las latitudes medias los vientos en capas medias y altas de la atmósfera suelen ser intensos y esto inhibe la formación de los huracanes. Pero quizá la tendencia a que la corriente en chorro adopte un modo más meridional puede hacer que esta cizalladura disminuya en muchos lugares», señala el meteorólogo Juan Taboada. Pablo podría obligar a replantar muchas investigaciones y a reescribir artículos y libros sobre la naturaleza de estos eventos meteorológicos. En concreto, la parte sobre las zonas donde pueden o no nacer. «En principio sí contradice la lógica científica de que no se pueden formar huracanes en las aguas gallegas. Aunque la temperatura del agua del mar nunca es suficientemente elevada, en el caso de Pablo hemos visto que si la convección es alta por otros motivos, como la presencia de aire frío en altura, ese requisito puede suavizarse», reconoce Taboada. «É preciso seguir investigando pero para iso resulta necesario que os gobernos se impliquen e aporten os cartos necesarios para levar a cabo estas investigacións», asegura Damián Insua, investigador del grupo de Física No Lineal de la USC. Un nuevo orden climático está naciendo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

2019, el año del huracán en Galicia