El gordo de Navidad se hizo notar en 21 concellos gallegos, pero la recaudación, 25 millones, está lejos de un año histórico
01 nov 2019 . Actualizado a las 12:18 h.Hay verdades inmutables. Les cuento. Los libros de Zweig son como el buen vino, no envejecen. Messi es al fútbol lo que Mozart a la música clásica, el elegido. Y en un plano más mundano, hay una que nunca falla: a una gran chea le sucede siempre una resaca en consonancia. Galicia dio ayer carta de validez una vez más a este aforismo imperturbable que se replica sea cual sea el territorio que visite. Y que cristaliza, cómo no, en otra de esas frases de la siempre afortunada cultura popular: todo lo bueno, amigos, se acaba. El caso es que después de la parranda sísmica del año pasado, de los 520 millones de euros que convirtieron Vilalba en el lugar más envidiado del Viejo Continente, el sorteo extraordinario de Navidad devolvió ayer a las tierras de Breogán a su habitual desencuentro con la diosa Fortuna.
Porque, como es tradición, los gallegos le habían confiado al gordo más amado del imaginario colectivo unos buenos euros, nada menos que 166 millones, pero este apenas nos correspondió con algo menos de 27 millones de euros en premios. Mucho más que en el 2016 (5 millones) o que en el 2015 (11), cierto, pero ya en línea con el 2014 (24 kilitos). Nada que ver, por supuesto, con la épica vilalbesa del 2017.
Y eso que hubo un momento ayer en el que el universo pareció conjurarse de nuestro lado. Porque a eso de las 12.40, cuando empezaron a trascender los nombres de los ayuntamientos agraciados con el gordo, la lista de concellos afortunados prometía una nueva explosión [atómica] de júbilo: Santiago, Teo, A Coruña, Vigo, Redondela, Zas, Cedeira, Lugo, Vilalba otra vez, Bueu, Pontevedra... Así, hasta un total de 21. Por unos instantes, más de un concesionario de coches de lujo rumió la posibilidad de ampliar pedido para estas Navidades. Falsa alarma. Salvo en Teo (22 décimos en dos puntos de venta distintos), Santiago (11 en cuatro despachos) y Fene (6), en el resto de los municipios galaicos se despacharon uno o dos billetes, la mayoría por máquina, casi todos sin protagonistas de por medio. Con esta fórmula, puede que el gordo esté mucho más repartido (25,2 millones sembró por Galicia), pero es un poco menos emocionante.
El resto de la recaudación fue más bien lluvia fina. Mucho décimo vendido a través de terminal, pocas botellas descorchadas para regocijo del paisanaje. El tercer premio dejó 250.000 euros en Cambados, O Carballiño, Ourense y Cotobade. El cuarto, 100.000 en A Coruña, As Pontes, Guitiriz y Ourense. Hasta cuatro de los ocho quintos premios salpicaron sonrisas por el territorio galaico: Ferrol, Cedeira, Vilagarcía, Vigo, Noia, Cee, Barbadás, Meira, Abegondo, Val do Dubra, Santa Comba... Algo más de un millón de euros distribuidos entre una veintena de concellos. Lo dicho, mucho ruido, pocas nueces.
El millón del quinto premio de Coia, el más celebrado
La opción de comprar billetes por máquina abre la puerta a la posibilidad de repartir geográficamente más los premios del sorteo extraordinario de Navidad, pero juega en contra de las imágenes de euforia y desparrame que tradicionalmente han acompañado a su celebración. Ayer, sin ir más lejos, pese a la gran cantidad de concellos afortunados en la lista distribuida por la organización Loterías y Apuestas del Estado, fueron contados los que se vieron escenas de júbilo. En algunos despachos, las loteras echaban incluso de menos con quien descorchar una botella.
Paradójicamente, el más celebrado en Galicia no fue ninguno de los vinculados al gordo, sino el de uno de los quintos, el más repartido de todos: los 900.000 euros distribuidos en 150 décimos del número 18596 que vendió la administración del hipermercado Alcampo de Coia, en Vigo. Las clásicas bondades de la ventanilla, ya saben...