«Tal y como está ordenado esto, aquí así no cabemos todos»

El boca oreja se ha convertido en la mejor campaña de atracción del turismo para la ría de Aldán


vigo / La Voz

Entre punta Couso (Cangas) y cabo Udra (Bueu) se encadenan algunas de las playas más paradisíacas de Galicia. El boca oreja se ha convertido en la mejor campaña de atracción del turismo para la ría de Aldán, en la que todos los veranos recalan miles de turistas y otros tantos bañistas, vigueses fundamentalmente, que valoran el agua menos fría y el clima aún más benigno de una de las zonas de mayor valor paisajístico de O Morrazo. Pero las riadas de turistas tienen que pasar forzosamente por el cuello de botella en el que desemboca en Aldán el corredor que parte del puente de Rande.

«El contorno de la ría tiene casi las mismas infraestructuras que hace 25 años, pero el turismo se ha multiplicado por muchas cifras», advierte Eugenio Riveiro, presidente de la asociación de vecinos de Menduiña. Mayoritariamente los naturales de la ría de Aldán quieren que siga creciendo el turismo, que continúe alimentando a la economía local. «Es necesario un plan para toda esta zona, pensar en cómo se podría mejorar el acceso al turismo, su estancia y la nuestra, en atraer hoteles de calidad, pero sin convertir a esta ría en Sanxenxo o Baiona», propone el propietario del hotel Doade, el único existente en O Hío.

Apenas hay aparcamientos y miles de coches se agolpan en las cunetas y estrechando las angostas pistas a playas como la de Areabrava, Areacova, Francón, Menduiña... un rosario de calas en un difícil equilibrio entre su potente atractivo natural y la creciente masa que las inunda en verano.

«El aparcamiento es el gran problema. No nos dan más solución que las multas, pero habría que pensar en cómo gestionar mejor el espacio», clama Esperanza Santomé, dirigente vecinal en Espiñeira y que ofrece en su negocio de kayak el transporte por mar hacia otras playas como alternativa para sortear los atascos y el agobio de no encontrar aparcamiento.

Los pisos de alquiler nuevos rondan los 3.000 euros al mes de alquiler en verano. Para los habituales, las casas particulares pueden situarse en 1.600 euros, pero la población autóctona percibe que todo está subiendo, y mientras lo dicen apuntan al nuevo turismo, el de mayor nivel reflejado en el yate de Amancio Ortega, habitual de las aguas de Aldán y el exponente más mediático del atractivo que genera la ría.

«Los autobuses no pueden ni dar la vuelta, las caravanas lo atascan todo, hay que pensar algo, en un plan, porque de esta manera aquí así no cabemos todos», apunta Ángel Baqueiro, vecino de la parroquia de Pinténs. Más iluminación hacia las playas y medidas que frenen la velocidad de los coches, agrandan la lista de peticiones.

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