Los concellos turísticos piden medios para hacer frente a una «situación límite»

Los municipios de las Rías Baixas son los que más sufren los picos de llegada de veraneantes


redacción / la voz

Sol y fiestas. Es la fórmula que no falla. La que se repite cada fin de semana de buen tiempo en los destinos con más gancho del litoral gallego. El resultado de la ecuación son playas llenas de gente y carreteras atiborradas de coches. Es la estampa de Sanxenxo desde que comienza julio. «O turismo é a nosa principal fonte de ingresos», reconoce Telmo Martín, el regidor del municipio que, por unos meses, recibe el apelativo de tercera ciudad de Galicia. Los vecinos asumen que toca compartir espacio con las hordas de visitantes. Una oportunidad económica y un reto. ¿Hay sitio para todos?

Según el Instituto Galego de Estatística, Sanxenxo es el ayuntamiento gallego que soporta la mayor carga de población en el tercer trimestre del año. Un incremento del 87,9 %. Aunque las cifras del alcalde son todavía más elevadas. «Pasamos de 17.400 residentes a 140.000 persoas pernoctando na primeira quincena de agosto», apunta Martín, del PPdeG. El cálculo lo hacen en base a los registros del consumo de agua. «Temos 12.000 vivendas que son segundas residencias», añade. Este desfase se reproduce, aunque no tan acusado, en otras localidades de las Rías Baixas. También en los pueblos a los que regresan sus emigrantes en vacaciones. En Galicia la Xunta reconoce 47 concellos turísticos. «Contratamos máis de 200 persoas para estes meses. Só a Policía Local pasa de ter 26 a 66 membros», dice Martín. «Isto supón máis de 300.000 euros do presuposto», afirma el popular. 

Turismo de ida y vuelta

Las 39 playas de Cangas son un imán irresistible. «Hai que distinguir dous tipos de turismo. O que pasa aquí unha temporada e o que vén polo día ás praias e marcha pola tarde», explica el alcalde, Xosé Manuel Pazos. Es este último, admite, el que causa más dificultades viarias. «En Aldán e O Hío non temos infraestruturas para recibir os milleiros de coches que se amontoan polos camiños nin creo sexa posible facelas», remarca el político de Alternativa Canguesa de Esquerdas. El domingo 29 de julio contabilizaron 75.000 coches accediendo a la localidad. Un tsunami «que quere vir e aparcar na propia praia. Triplicamos a cantidade de basura enviada a Sogama, e polo tanto, o gasto. Os aparcadoiros disuasorios nas inmediacións dos areais son unha opción, pero somos unha península e non hai moito espazo», argumenta Pazos. Mejorar las líneas de autobús o crear una por barco son alternativas sobre la mesa.

Situación similar viven en A Illa de Arousa. «O persoal do Concello chega a límites extenuantes», confiesa el socialista Carlos Iglesias, alcalde del municipio. «O turismo é moi importante, o noso problema é o espazo. Somos sete quilómetros cadrados de superficie e nos últimos cinco anos houbo un incremento notable do número de visitantes», admite Iglesias. En un plan de movilidad realizado un domingo de agosto del 2017 contaron 14.000 vehículos en el puente de A Illa. Son menos de 5.000 habitantes. «Non se pode pór unha barreira na ponte», defiende.

Hay una reivindicación en la que coinciden. «Temos a consideración de concello turístico, pero non fondos para selo. Nin da Xunta nin da Deputación, que reparte recursos sen ter en conta este baremo», censura José Manuel Pazos. «Estamos no límite», declara. «O turismo é o motor económico de España, os presupostos estatais teñen que ter en conta a realidade dos municipios turísticos galegos, somos moitos e moi pequenos», alega Telmo Martín.

Para Turismo de Galicia no se puede hablar de riesgo de masificación en la comunidad en verano. «A temporada estival supón o 37 % da nosa demanda turística total», apuntan desde el organismo de la Xunta. El geodestino que registró una mayor demanda en el 2017 fue Santiago y su comarca, donde hay sol pero no playas. Supuso el 20 % del total, seguido de la ría de Arousa, con una demanda del 18 %. «O número de turistas que recibe un destino está directamente relacionado coa súa capacidade de aloxamento», puntualizan. «Nas últimas semanas mobilizáronse 1,3 millóns de euros para sete xeodestinos que agrupan 97 concellos», alegan desde el departamento que dirige Nava Castro. No entraron todos. Cangas, por ejemplo, quedó fuera. 

Más que playas

En Santiago preocupa cómo afecta el fenómeno en el casco histórico. El Concello asegura que desplazan a los vecinos. «As vivendas ilegais turísticas multiplícanse», insiste Marta Lois, concejal de Turismo. Para compensar los gastos extra en servicios que suponen un millón y medio de pernoctaciones en el 2017 reclaman una tasa turística de un euro que la Xunta no autoriza. «Santiago é a cuarta cidade española que soporta unha maior presión», subraya. Desde San Caetano comparan: «En Galicia os turistas realizaron no 2017 unhas 10,6 millóns de noites. Unha cifra positiva pero lonxe dos 104 millóns de Canarias, 82 de Cataluña, 71 de Baleares, 68 de Andalucía, 49 da Comunidade Valenciana, 27 de Madrid ou 11 de Castela e León». La deslocalización temporal y espacial es otro de los retos. La naturaleza y el paisaje son las razones que atraen a un 42,5 % de nuestros turistas. Este puede ser el camino.

«El modelo penaliza a los destinos vacacionales»

Especialistas en gestión turística ven necesario aumentar la financiación de las localidades receptoras

No existe un promedio ideal de turistas por habitante, avanza el profesor de Investigación de Mercados Turísticos de la UVigo José Antonio Fraiz. «El indicador utilizado para establecer el límite aceptable de visitantes es la ‘capacidad de carga’, que tiene en cuenta criterios de espacio y ambientales. Para un producto turístico -museo, isla, cueva- es fácil determinarlo. Cuando hablamos de destinos es más complicado», explica Fraiz. En Galicia, dicha presión, considera «no es preocupante. Son picos de afluencia temporales. Quizás Sanxenxo sea el destino que más se aproxima al máximo de ocupación».

Para María Luisa del Río Araújo, coordinadora en la USC del Máster en Dirección e Planificación de Turismo que se imparte en las tres universidades gallegas, hay que diferenciar entre el fenómeno turístico de Santiago, «el final del Camino», y el de las localidades litorales. «En Galicia, nuestro clima nos salva de la masificación. El turismo que recibimos es multimotivacional. La gente viene a disfrutar de la costa, no a tomar sol exclusivamente», opina. Hay, eso sí, «casos en overbooking en puntos concretos de las Rías Baixas, como las Cíes, o en reclamos como As Catedrais». Del Río prefiere anteponer el término «autenticidad» al de «sostenibilidad» porque, dice, «el segundo se demuestra con el primero. Es cuando un destino se transforma en una especie de resort cuando corre el riesgo de masificarse».

El incremento de los flujos del turismo nacional anticipa para expertos como Rubén Lois González, catedrático de Análise Xeográfica Rexional de la USC, un cambio de tendencia. «O turismo xeralizouse. Cada vez pode viaxar máis xente e cada vez veñen ao noroeste máis residentes españois que buscan alternativas a puntos máis saturados do Mediterráneo», expone Lois González. «É un cambio de ciclo evidente», sostiene.

Coinciden en que el turismo es una fuente de riqueza que cuidar. «Los concellos turísticos deberían recibir mayores ingresos del Estado, de las comunidades y de la Unión Europea para ofrecer sus servicios. En determinadas épocas del año multiplican varias veces la población residente. El actual modelo de financiación de los concellos penaliza al turístico al no contemplar esta cuestión», defiende Fraiz. «Tenemos que elegir qué modelo queremos: que llegue mucha gente, que gaste mucho, que se sienta a gusto y repita. El modelo turístico es una ciencia, tenemos que aplicarla con un objetivo», concluye del Río.

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