La Formentera gallega que triunfa entre los turistas

El censo de A Illa se triplica en los meses de verano

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l.l
a illa/ la voz

«Os da Arousa ou os da ponte pra-la». Porque aunque hablemos de A Illa «isto sempre foi a Arousa», dice Manuel, uno de los vecinos más veteranos del municipio. «Antes eramos catro gatos. Eu recordo durmir sen pechar a porta da casa. Agora esto xa nin se plantexa. ¡Se estamos aos topes de xente! Ollo, eu encantado», explica mientras se aleja caminando bajo el sol con su sombrero de paja, «que o sol aquí peta moito». Ahora, y más en verano, acostarse sin echar la llave es, cuanto menos, arriesgado. Este pequeño territorio, de casi siete kilómetros cuadrados, concentra a unos 5.000 isleños, un censo que en verano se triplica. Se ha convertido en el destino de moda. «Las playas son espectaculares. Antes de venir hemos leído lo que ponían otros en Internet y todo eran buenas palabras y recomendaciones», comenta Eva, mientras señala los restaurantes del puerto de O Xufre.

Iraia es una renacuaja de San Sebastián. Es el segundo año que viene con sus padres a disfrutar de Arousa. No deja ni que conteste Ricardo, su padre, ella lo hace por él. «Vamos a volver el año que viene porque me encanta este sitio, y sobre todo, me encantan los mejillones al vapor que ponen» confiesa mientras pone los ojos como platos contemplando la ración que tiene para degustar ella solita.

Durante el invierno, dicen los arousanos «isto é moi tranquiliño». Es un pequeño pueblo marinero, pero repleto de rincones que descubrir, «aínda que este ano viñeron rodar aquí unha serie de televisión e houbo máis movemento». Los más jóvenes de A Illa están encantados con su hábitat, «no inverno gozas do paraíso dun xeito máis pausado, e no verán con todas as festas e os visitantes, ás rúas e os bares están sempre cheos e regalan vitalidade». Y es que A Illa no deja de ganar adeptos. «Nos últimos anos o turismo non fai máis que medrar. Eu que me fixo moito nas matrículas, o ano pasado isto estaba cheo de rusos», dice el alcalde Carlos Iglesias. Y aunque sus paisajes parezcan sacados de una postal caribeña o de Formentera, lo que también ayuda en el éxito de A Illa es su gastronomía. «La gente es muy buena, pero la comida es una delicia», asegura Mila, una turista madrileña que saborea A Illa todos los veranos. O Carreirón, Area da Secada y las calas escondidas a lo largo de este pequeño paraíso son algunos de los lugares preferidos de los visitantes. «Además que aquí te metes en el auga y te refrescas. Nosotras somos de Valencia y queremos mucho a nuestra tierra, pero es que esto es un lujo». Así que para refrescarse, A Illa.

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