Beiras invita a dimitir a la diputada de En Marea, y Podemos no la excusa

El fundador de Anova dice que Paula Quinteiro «cometeu un disparate» y Carmen Santos espera que tome «a mellor decisión pensando no colectivo e no proxecto»


santiago / la voz

Hoy, a las seis de la tarde, se reunirá el consello das mareas para decidir si destituye a la diputada Paula Quinteiro por los sucesos en los que se vio envuelta en la noche del sábado y que derivaron en un enfrentamiento con la Policía Local de Santiago cuando los agentes acudieron a un episodio de violencia callejera en el que se vio envuelta la militante de Podemos adscrita a la corriente anticapitalista. Por eso las declaraciones públicas pronunciadas ayer por destacados miembros de En Marea se hicieron con la cautela a la que obligaba la calma chicha. Aun así, tanto el impulsor del partido instrumental, el líder nacionalista Xosé Manuel Beiras, como la secretaria xeral de Podemos, Carmen Santos, se refirieron a la cuestión, y si bien remarcaron que la posible dimisión de la joven diputada era una decisión personal, ambos dejaron entrever que debería dejar el cargo al que concurrió en las elecciones autonómicas en la lista de En Marea por la provincia de Pontevedra.

Beiras habló del incidente en una entrevista en la Radio Galega, en la que recalcó que si dimite o no «terá que decidilo ela». Pero a su entender, Quinteiro «cometeu un disparate» que no se correspondía con el cargo que ostenta y por ello, «o primeiro que tiña que ter feito foi o que fixo despois, pedir desculpas. Se efectivamente tivo un mal día, pois dicir que tivo un mal día e pedir desculpas aos electores para empezar, e a toda a militancia de En Marea, aos compañeiros e á Policía Municipal, que estaba facendo un labor que era o que debía facer». Y añadió: «Se eu fose Paula Quinteiro, dimitiría, pero o que pasa é que é imposible que eu fose Paula Quinteiro, porque a miña traxectoria demostra que é imposible que eu faga nunca o que ela fixo. Ou sexa, que está clara a miña resposta». Beiras también recalcó que «a esquerda ten que dar exemplo e ten que practicar unha ética absolutamente irreprochable».

La secretaria xeral de Podemos Galicia habló en Boiro, donde, tras condenar cualquier tipo de violencia, subrayó que Quinteiro también se había manifestado en esos términos «con claridade e rotundidade». Respecto a su dimisión, informa Ana Lorenzo, dijo: «Quen ten que tomar a decisión é Paula, ela está disposta a aceptar calquera tipo de procedemento dentro do espazo político», si es para «dar unha imaxe de honestidade e credibilidade e de coherencia». «Estou segura de que vai facer o correcto e vai antepoñer o espazo público e a credibilidade á súa propia persoa, porque ela é ante todo unha persoa valente». Ya en una reflexión más personal, Santos dijo que la diputada había reaccionado el sábado «de forma visceral ás inxustizas» y que eso incluso podría ir «en contra dela mesma».

El presidente de la Xunta, que ya la víspera mantuvo un rifirrafe con Luís Villares en el Parlamento de Galicia por el caso Quinteiro, añadió ayer que el trato de la diputada con la Policía Local había sido «impropio e prepotente». Alberto Núñez Feijoo le recordó a la parlamentaria de En Marea que a las instituciones se debe llegar «con humildade e para servir», pero pidió tiempo antes de pronunciarse al respecto para ver qué decide «o que mande no subgrupo do grupo», en referencia a las divisiones internas de En Marea, informa Juan Capeáns.

El altercado reaviva la tensión entre la coordinadora, que pide su dimisión, y el grupo parlamentario, más indeciso

El altercado que tuvo lugar en la noche del sábado se produjo con los ánimos caldeados por lo que unas horas antes pasó en el plenario de En Marea. Paula Quinteiro no acudió -pertenece al sector crítico y además, como diputada de Podemos, ni siquiera tenía que asistir dado que el partido morado se desentendió de la cita-. Pero a última hora de la tarde sí se presentó con un grupo de amigos en la Facultade de Económicas. No entró en la sala en la que se debatían los puntos del orden del día, se quedó en la cafetería, y ese detalle no fue visto con buenos ojos por quienes sí participaron de forma activa en el plenario, que lo vieron como una provocación y así se lo hicieron saber.

Ese incidente tiene bastante que ver con la prontitud con la que la coordinadora de En Marea se pronunció y elevó al consello la posible destitución de Paula Quinteiro. El comunicado no se hizo público hasta la noche, pero no porque la dirección tuviese dudas, sino porque tuvo que esperar a que acabaran de debatir los diputados del grupo parlamentario, que se reunieron durante dos horas y media y no tenían muy claro si convenía pedir la dimisión de su compañera. La coordinadora sí lo tuvo claro, y esas diferentes posturas amenazan con reavivar las tensiones entre los distintos grupos, y son, en parte, la causa de que Luís Villares haya mantenido un clamoroso silencio, a la espera de que sean los órganos del partido los que decidan sobre el futuro político de Quinteiro.

El sector crítico de En Marea nunca reconoció la validez de la coordinadora nombrada hace un año, cuando Villares, para desbloquear una situación que llevaba meses enquistada porque el sector en el que se apoyó inicialmente no lo quería como portavoz, pactó con miembros de Cerna el nombramiento de la dirección de partido. Es cierto que en los últimos meses se había relajado la tensión, pero el incidente de Quinteiro podría más caldear en el futuro las relaciones internas.

En ese juego de fuerzas también podría tener mucho que ver el recambio de Quinteiro si finalmente deja su escaño. El siguiente en la lista es Xoán Hermida, de Marea Pontevedra, afín a Luís Villares.

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