Día de luto en la parroquia de César (Caldas de Reis), en Marín y en Pontevedra, donde ayer recibieron sepultura las tres víctimas del accidente más trágico de la historia reciente del municipio caldense. El suceso de la carretera N-640 segó la vida de tres jóvenes y dejó graves a otros dos el jueves por la tarde. En Caldas, el tanatorio se convirtió a lo largo de toda la jornada en un goteo de familiares, amigos y vecinos de la joven Lorena Picallo, la conductora del turismo siniestrado. Por la tarde, el silencio presidió la llegada del féretro a una iglesia atestada. Acudieron numerosos vecinos y los alcaldes de Caldas y Cuntis, Juan Manuel Rey y Fátima Monteagudo, las dos localidades vinculadas a la familia Picallo. También estaba el vicerrector de la Comunidad Universitaria de Santiago, José Manuel Mayán. La joven, al igual que las otras dos víctimas mortales, estudiaba en el campus compostelano. Los familiares lloraron la muerte de una hija y nieta única, acompañados en el dolor por amigos de clase y cientos de personas que se acercaron al templo parroquial. Juan Manuel Rey expresó el sentimiento de solidaridad que se había extendido entre los vecinos ante la magnitud de la tragedia. En Pontevedra, una multitud despidió a María Isabel Meijón Oliveira. Jóvenes amigos de la fallecida asistieron al funeral, en la basílica de Santa María la Mayor, portando flores en recuerdo de su compañera. El acto fúnebre congregó a numerosos políticos, pues la joven era hija del concejal del PP en Pontevedra Miguel Ángel Meijón Couselo y sobrina del diputado socialista Guillermo Meijón. Esta doble circunstancia hizo coincidir en el funeral a numerosos cargos locales, provinciales y autonómicos de PP y PSOE, así como a la corporación municipal casi al completo. El delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro, y la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo, estaban entre los asistentes a las exequias fúnebres. También estaba el juez del Tribunal Supremo Luciano Varela, acompañando a su esposa, la concejala del PSOE en Pontevedra Margarita Castejón. El otro muerto en el accidente, Andrés Aldao, de 19 años, fue enterrado en el cementerio de Marín tras una misa de funeral que se celebró en el templo nuevo de la localidad. A su sepelio también acudieron cientos de personas.