«Defendemos la protección de la costa, pero sin ser ridículos»

GALICIA

El máximo responsable de los promotores inmobiliarios gallegos estima que en el litoral hay espacio para todo

11 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Como presidente de los promotores gallegos, Javier Garrido fue uno de los actores sociales gallegos más críticos con la paralización de la construcción en los 500 metros de la franja costera. Él asegura abogar por la conservación del litoral, pero con racionalidad: «Hay terreno suficiente para todo», mantiene, mientras reclama la presencia de su sector en el debate que la Xunta abrirá con los ayuntamientos para poner en marcha el plan del litoral.

-¿Proteger u ordenar, qué es más necesario?

-Ordenar, sin duda. Los promotores primero somos gallegos y abogamos por que se arbitren con mucho tacto criterios de sostenibilidad. Tenemos una riqueza de más de 1.300 kilómetros de costa que hay que aprovechar, porque hay terreno para todo, para proteger más, menos y regular, por lo que se puede conservar pero sin ser pardillos.

-¿Soporta Galicia mucha presión urbanística en su litoral?

-Lo que soporta hasta ahora es una absoluta falta de criterio y falta de ordenación. No fue casual que la Lei do Solo del 2002 estableciese tres años de plazo para ordenar el litoral y adoptar criterios claros para ese territorio. Lamentablemente se han perdido cinco años en pleno bum inmobiliario, porque lo que hizo el bipartito fue paralizar pero sin aportar nada a cambio, más que un frenazo urbanístico y económico grave.

-El nuevo plan de ordenación del litoral prevé establecer protecciones y desarrollos específicos para cada zona. ¿Prefieren los promotores una norma común a todo el litoral, como en Asturias?

-Mire, ni todo el litoral español es igual, ni tampoco lo es el de Galicia. No es comparable la Costa da Morte con las Rías Baixas, ni A Mariña con las Rías Altas, e incluso dentro de cada una de esas zonas hay usos distintos y áreas que necesitan más protección que otras ya completamente urbanizadas. Núcleos turístico residenciales como Sanxenxo con casi el 100% de segundas residencias deben poder seguir desarrollándose, sobre todo pensando en que la mejora de las comunicaciones y la llegada del AVE harán que se conviertan en primeras residencias para mucha gente y eso no se puede parar, pero hay que establecer dónde se puede evolucionar hacia ese tipo de urbanización y dónde hay que evitarlo.

-¿Pero no dará lugar a agravios comparativos?

-No tiene por qué. Hay casos evidentes y de sentido común que exigen protección, y otros, desarrollo urbanístico. Los usos del territorio ya están muy definidos, sobre todo en las áreas metropolitanas costeras, donde se debe seguir propiciando un crecimiento ordenado. Hay otras que se pueden revitalizar con marinas, por ejemplo, para desarrollar su economía. Nosotros no queremos que haya barra libre y abogamos por que ante la duda haya protección de la costa, es lo que defendemos, pero sin llegar a ser ridículos.

-¿Ha pasado factura la paralización temporal?

-Nos ha venido fatal, porque además ese tiempo no se ha utilizado para solucionar problemas, porque no se han establecidos criterios zonales como se pretende ahora. La inseguridad ha sido tan grande que por ejemplo inversores británicos que empezaban a invertir en A Mariña se han ido ante la suspensión de licencias y va a ser muy difícil lograr que vuelvan. Además se produjo en un momento en el que la mayoría de los ayuntamientos estaban redactando sus planes generales y se han quedado sin saber hacia dónde tirar.

-A su juicio, ¿qué debe evitar el nuevo plan?

-Sobre todo las interpretaciones, que es lo peor que le puede ocurrir al urbanismo, porque no generan más que inseguridad y dan pie además a las corruptelas y a la concesión de licencias cogidas por los pelos que luego generan graves problemas. Y por el contrario lo que debe aportar es sentido común, que se dé valor a lo que se proteja y se posibilite en las zonas donde sea posible la urbanización más hacia el interior y con sentido.