Debe haber vida más allá del 8% y del 2012

GALICIA

31 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El ceremonioso carácter mediático de la política actual da lugar a circunstancias curiosas. Una de ellas es que, mucho antes de la reunión que Zapatero y Touriño tendrán hoy en la Moncloa, los resultados del encuentro ya son de sobra conocidos. Así, es más que probable que Zapatero garantice el AVE en el 2012, quizás con alguna reserva bien resuelta semánticamente. También es probable que el 8% -porcentaje gallego de la inversión presupuestada por el Estado para las infraestructuras- vuelva a retronar solemnemente en los atriles del palacio presidencial.

Estos compromisos, ya acordados en la reunión de febrero del 2007, volverán a interpretarse triunfalmente, sin grandes preocupaciones sobre sus esqueletos matemáticos. Frente a voces autorizadas y discordantes (la ministra Elena Salgado), es más que probable que Zapatero y Touriño esbocen una comisión de seguimiento para que los que hacen las obras se controlen a sí mismos. O lo que es lo mismo, para que simulen ese control.

Sin embargo, sería deseable que al término de la reunión se afine un poco en unos conceptos numéricos tan manoseados. Respecto al 8%, ya no puede considerarse un logro en sí mismo, pues solo el año pasado se superó el 9% en la inversión en infraestructuras. Además, al menos 1.200 millones consignados en los últimos tres años no se gastaron -solo sirvieron para alcanzar el célebre porcentaje- y las obras que estarán en ejecución en Galicia en el 2009 (todo el AVE Santiago-Ourense, más de la mitad del eje atlántico, dos tercios de la transcantábrica y varios tramos de las autovías interiores) permitirán que el porcentaje se supere de forma automática. Por tanto, sería interesante que se aportara algo de luz respecto a la ejecución de las inversiones. El gasto real, en definitiva.

Sobre el plazo del 2012, habrá más que hablar. La mayoría de los técnicos lo dan por imposible, pero algunos creen que los compromisos presidenciales deberían centrarse en acortar los tiempos de viaje a Madrid. En este sentido, expertos consultados consideran factible que el Gobierno se comprometa a reducirlos más o menos a la mitad en el 2012 para que el trayecto se quede en el entorno de las cuatro horas y media. No son las tres horas del AVE estricto, pero es una apuesta más realista. Quedarían los 104 kilómetros entre Lubián-Ourense para fechas más lejanas.

Esto obligaría al Ejecutivo central a realizar en los próximos años una importante inversión en los tramos castellanos, unos 220 kilómetros que sí pueden estar en funcionamiento en el 2011. De ahí que el fetiche del 8% tampoco sea válido en este escenario, y la Xunta debe estar muy atenta a lo que se invierte en la vecina comunidad de Castilla y León.

Estos asuntos de alcance estratégico no deberían hacer olvidar la letra pequeña, el tan demandado tren de cercanías del que Galicia carece. Los anuncios realizados el año pasado se han quedado en nada y ya es hora de que el Gobierno central apueste por la vertebración ferroviaria interna de la comunidad.