Crónica | El presidente de la Xunta se cita con Erasmus en Hannover Universitarios gallegos en la UE exigen a Touriño más formación práctica, dominio del inglés y salidas laborales en Galicia
12 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Touriño ejercitó ayer sus habilidades docentes en un encuentro con 68 jóvenes gallegos que disfrutan de una beca Erasmus en universidades europeas. El presidente disfrutó del desparpajo de los chavales y se desenvolvió con soltura en un acto informal en el que pareció encontrarse más cómodo que compartiendo un magosto con la emigración. ¿Qué hace un joven gallego en Alemania con una Estrella Galicia en el bolsillo y lamentando carecer en su país de las oportunidades laborales que le brinda el mercado germano? Pues disfrutar de una beca Erasmus y hacerse a la idea de que, o el sistema universitario gallego se adapta a la realidad empresarial, o tendrá que buscarse la vida fuera. Touriño recabó ayer las inquietudes de esos jóvenes en un encuentro en Hannover con 68 jóvenes que cursan estudios en universidades europeas. Los animó a «aproveitar o tempo», pero también a disfrutar la experiencia: «A primeira virtude do Erasmus é ter actuado como unha axencia matrimonial». Una reunión inusual La soltura de Touriño y la naturalidad de los estudiantes convirtieron lo que parecía un relleno en el protocolario programa dominical del presidente en Hannover en lo más atractivo, por inusual, de su periplo de tres días por Suiza y Alemania. Todo fue preparado con precisión. La Xunta pagó a los universitarios, que disponen de becas por un importe medio de 1.100 euros, los viajes desde varios países europeos (Polonia, Holanda, Dinamarca, Bélgica, República Checa, Finlandia y distintas ciudades de Alemania), la estancia en un hotel de cuatro estrellas y un almuerzo del país con «pulpo a esgalla». Después, acudieron al encuentro, en un salón del hotel donde se aloja la comitiva presidencial. Tuteo y consejo familiar Touriño adoptó para la ocasión un perfil muy alejado de su sobriedad habitual y se ganó enseguida la complicidad de los chavales. «Veño de comer con empresarios galegos e alemáns, e por iso estou un pouco disfrazado», espetó a modo de saludo inicial. Ni el traje ni la corbata intimidaron a los estudiantes. Todos tutearon al presidente. Pero eso no les impidió describir la realidad con toda su crudeza. Touriño se anticipó al diagnóstico al apuntar que «non é fácil atopar un posto de traballo, pero non cho levan a casa, tes que curralo». Los universitarios le explicaron que los principales obstáculos con que se encuentran fuera es el déficit en formación práctica y, sobre todo, en el manejo del inglés. Pero el gran problema que plantearon es la falta de salidas laborales en Galicia. El presidente recogió el guante. «Eu coñezo bastante xente que perde postos de traballo por non dominar o inglés», indicó. Touriño trasladó a los jóvenes los mismos consejos que dio a su familia: «Eu teño un par de rapaces e sempre llo dixen, que sairan por aí e logo, se podían, que traballaran en Galicia». Los becarios, muy participativos, alertaron de una nueva emigración cualificada que pulveriza los tópicos asociados a la de sus padres o abuelos. Touriño defendió que comparar esas salidas con la emigración tradicional «non ten moito sentido». El presidente volvió a ejercer ayer de profesor durante 40 minutos que le dibujaron la sonrisa que a veces echan en falta sus asesores.