Los escolares regresan a casa

Elisa Álvarez González
E. Álvarez SANTIAGO

GALICIA

PACO RODRÍGUEZ

Reportaje | ¿Qué hacemos con los niños? Las asociaciones de padres reclaman desde hace años a la Consellería de Educación que coordine actividades complementarias durante los meses estivales

25 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Las familias gallegas se sumirían en una profunda crisis si las abuelas decidieran dar portazo a hijos y nietos este verano. Más de 380.000 estudiantes comenzaron las vacaciones esta semana. La cifra se corresponde con 380.000 quebraderos de cabeza. Dónde dejar a los niños, cómo ocupar su ocio y cómo compatibilizar los momentos lúdicos con los educativos. Lupe Rodríguez es una de las miles de madres gallegas que se enfrentan a estos dos meses. En su caso con un hijo de siete años (Pedro), y otro de doce (Fran). Es una privilegiada. O eso dice esta funcionaria del Concello de Santiago, ya que su marido también es funcionario (médico) y pueden disfrutar de un mes completo de vacaciones con sus pequeños. El otro mes es para los abuelos. Paternos y maternos. Los primeros están en Ribeira, y los segundos, en A Estrada. La ventaja de esta familia es que los niños pueden ir a la playa cuando van a ver a sus abuelos de Ribeira. «Los abuelos son la tabla de salvación. Ahora ya no tenemos tantos problemas, porque además el mayor ya tiene doce años, pero antes había que hacer encaje de bolillos». En junio y septiembre, cuando los niños ya han terminado el colegio, Lupe y su marido recurren a una persona para cuidarlos. Con Lupe está Ángeles Pérez. Está separada y tiene un niño, Juan, de diez años. En verano tiene casi un mes de vacaciones, y el resto del tiempo se arregla «tirando de amigos y de los abuelos, como en este caso he hecho con Lupe -su hijo pasará la tarde con ella-». Centros de día En Galicia no existe ninguna red de centros de día. Es la gran laguna que encuentran los padres. Los concellos suplen esta carencia con campamentos urbanos o programas como las escuelas de verano -colegios a los que los niños pueden ir durante los primeros días de septiembre y los últimos de junio-. La Consellería de Familia organiza una red de campos de trabajo, cursos de idiomas en el extranjero y campamentos, pero la asignatura pendiente siguen siendo las actividades lúdicas para ocupar el tiempo de los niños mientras sus padres trabajan. «Los campamentos sólo resuelven quince días, y además hay niños que no quieren ir», señala Ángeles Pérez. Las asocaciones de padres son conscientes de esta necesidad de las familias y han reclamado en numerosas ocasiones a la Consellería de Educación que al menos coordine estas actividades. «Le hemos solicitado actividades extraescolares y complementarias para todos los períodos vacacionales, abonadas por las Administraciones públicas -consellerías y concellos-», dice Olga Patiño, presidenta de la Confederación gallega de APA públicas. Desde la propia Xunta indican que ponen a disposición de asociaciones de padres y Administraciones los centros escolares, pero sin organizar actividades de ocio. En este sentido, los concellos grandes están supliendo estas carencias con campamentos urbanos y escuelas de verano, así como algunos de áreas metropolitanas, por lo que, a mayores, se establece un agravio comparativo con las localidades que no disponen de estos servicios. Patiño reclama a la Xunta que actúe, ya que «el desasosiego que se produce en esta etapa es enorme», indica. Cataluña o el País Vasco son autonomías a las que, según la presidenta de Confapa, podría mirar Galicia.