Más allá del peso: los fármacos de la obesidad reducen la inflamación y la fibrosis del hígado

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

De izquierda a derecha: María Jesús González Rellán y Daniel Drucker, investigadores del LTRI de la Universidad de Toronto y Marta Varela y Cristina Riobello, del CiMUS.
De izquierda a derecha: María Jesús González Rellán y Daniel Drucker, investigadores del LTRI de la Universidad de Toronto y Marta Varela y Cristina Riobello, del CiMUS.

Un estudio internacional firmado por una gallega, con colaboración del CiMUS de Santiago, analizó el efecto de los análogos del GLP-1 en el tejido hepático

28 abr 2026 . Actualizado a las 11:05 h.

Los fármacos basados en GLP-1, —comercializada bajo los nombres de Ozempic y Wegovy—, han revolucionado el tratamiento de la diabetes y, en especial, de la obesidad. Ahora, puede suceder lo mismo con el hígado graso

Un estudio con nombre y apellido gallego, fruto de la colaboración entre el LTRI de la Universidad de Toronto y el CiMUS de la USC, aporta nuevas claves en este ámbito. El trabajo demuestra que la semaglutida podría ejercer efectos directos sobre el hígado, más allá de los derivados de la pérdida de peso, un mecanismo que hasta ahora no se había caracterizado con este nivel de detalle. 

La investigación está liderada por María Jesús González Rellán, beneficiaria de una beca Marie Sklodowska-Curie Global Fellowship que le ha llevado de Galicia a Toronto, y se desarrolló en el grupo de Daniel Drucker, el reputado endocrinólogo descrito como el padre del Ozempic, por sus descubrimientos revolucionarios sobre las acciones biológicas de los péptidos similares al glucagón GLP-1 y GLP-2. También participaron Cristina Riobello y Marta Varela Rey, del grupo Liver Metabolism and Disorders Laboratory (Limed) del CiMUS.

El trabajo, publicado en la prestigiosa revista científica Cell Metabolism, viene a establecer un cambio de paradigma. La enfermedad hepática no solo se beneficia por la pérdida de peso y de la reducción del tejido adiposo, sino por efectos sobre las propias células del órgano. 

En concreto, la investigación observó que el receptor de GLP-1, que hace de diana terapéutica de la semaglutida, se encuentra en las células endoteliales del hígado que actúan como coordinadores del funcionamiento hepático. «Cuando la semaglutida activa este receptor, se desencadena una red de señales que reduce la inflamación, disminuye la fibrosis y favorece la recuperación del tejido hepático». 

El hallazgo no solo se queda en lo teórico, sino que va más allá, ya que puede tener efecto en la práctica real. Según la autora principal, María Jesús González Rellán: «Identificar estos mecanismos directos nos ayuda a entender mejor su eficacia y abre la puerta a desarrollar terapias más específicas y a identificar qué pacientes pueden beneficiarse más de estos tratamientos». 

Un dato nada desdeñable, especialmente si se tiene en cuenta que la enfermedad hepática metabólica afecta a cerca del 30 % de la población mundial y, hasta hace poco, no tenía tratamientos eficaces. Es más, los datos apuntan a que las cifras van a seguir creciendo en el futuro. 

En Estados Unidos, la FDA ya aprobó el año pasado el uso de los análogos del GLP-1 en el tratamiento de esta enfermedad hepática, simplemente, por el beneficio que repercutía en ella al tratar a pacientes de obesidad y diabetes. Sin embargo, ensayos clínicos recientes mostraron resultados inesperados: algunos pacientes mejoraban incluso antes de adelgazar o sin hacerlo de forma significativa, lo que sugería la existencia de mecanismos adicionales. Saber que hay una diana terapéutica propia solo suma datos a su favor. 

«Empezamos con este proyecto hace cuatro años con la pregunta de si existían mecanismos independientes para la pérdida de peso», cuenta la autora principal. En el ensayo clínico en el que se apoyan estos resultados participaron más de mil pacientes. En fases previas ya se habían observado beneficios clínicos que contribuyeron a impulsar el desarrollo terapéutico en este campo.

En esta nueva etapa, pudieron observar cómo las células endoteliales del hígado, «que hacen de barrera entre el cuerpo y el hígado», se activan con la administración de este medicamento. «Hasta ahora, el médico pensaba que al tratar la obesidad o diabetes, el enfermo hepático se podría beneficiar como efecto colateral. Pero esto no siempre ocurre, porque los pacientes no son homogéneos. Nuestro hallazgo ayuda a entender que hay un sector poblacional mucho más amplio que sí se puede beneficiar de estos medicamentos», contempla González. 

Es más, la investigadora recuerda que si bien los análogos del GLP-1, en la actualidad, se emplean sobre todo para la pérdida de peso, su uso a menores dosis «puede tener efectos beneficiosos en otros tejidos que son totalmente independientes, no solo en el hígado». 

Nuevos tratamientos

La investigación llega en un momento clave para la enfermedad. La esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica tiene varias fases. En las etapas iniciales, la acumulación de grasa en el hígado es reversible mediante cambios en el estilo de vida. Ahora bien, cuando el daño hepático es constante, se crea tejido cicatricial —fibrosis— y su regresión es más compleja. Hasta el 2024, cuando la FDA aprobó el resmetirom, no había una terapia disponible. Eso sí, este fármaco solo beneficia al 25 % de los afectados. 

En este contexto, los análogos del GLP-1 se perfilan como una alternativa prometedora, especialmente por su doble efecto metabólico y hepático, ya que inducen a la pérdida de peso y mejoran el metabolismo de la glucosa. «En los ensayos clínicos teníamos dos objetivos: resolver la inflamación y esteatosis sin que ello perjudique a la fibrosis, en lo que semaglutida consiguió una efectividad de entre el 60 y el 70 % de los pacientes, y mejorar la fibrosis, sin que eso perjudique a la inflamación y esteatosis, lo que funcionó en un 30 y 35 %», contempla María Jesús. 

Observaciones que no hacen más que consolidar el papel de estos medicamentos «como herramientas clave» frente a enfermedades metabólicas complejas. 

Lucía Cancela
Lucía Cancela
Lucía Cancela

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.