Xackal se yergue con «La muda» en abanderado del «antimainstream»

FUGAS

Xackal ha levantado la mirada y ha puesto sus muchos recursos creativos y técnicos al servicio de un concepto: el «antimainstream»

28 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando hace unos meses Xackal se coló entre los tres finalistas de los premios Martín Códax en la categoría de electrónica, no faltó quien preguntase quién demonios era aquel tipo. No era de extrañar. Por aquel entonces, apenas tenía publicados un puñado de singles desde los que distorsionaba el ahora común ensamble entre música tradicional y electrónica.

La distorsión ha ido a más, se ha tornado a una dimensión universal y se ha fundido a negro en lo que es su primer epé, La muda (Ferror Records). Cuatro temas de ambientación onírica en los que unas atmósferas oscuras, ásperas y opresivas, se topan de bruces con la sátira. «De lo primero que hay que salvarse es de uno mismo», responde Xackal cuando se le pregunta por el desarrollo conceptual de este disco y por la desaparición de las referencias gallegas en favor de otras de índole más urbano —incluso en el deje vocal— y de las llegadas desde más allá del charco. «Me quité capas de vergüenza», alega, para situarse, como sus canciones, «en el límite del bien».

Xackal ha levantado la mirada y ha puesto sus muchos recursos creativos y técnicos al servicio de un concepto: el antimainstream. «Hay muchas cosas en estas canciones que parecen lo que no son. Juegan con lo tradicional, con el folk, con lo urbano, pero en su esencia todo es mucho más complejo».

Bien cierto es. En Mala esperancita, Xackal se pone cañí sobre unas bases de ritmo tribal. En Bindi, sobre arquetipos propios de la world music se arranca con samplers de flamenco. «En mi última temporada en Madrid, vivía encima de un tablao», recuerda. En Ocho seduce con un house hipnótico y profundo que coquetea con la pista de baile. Y en Altagracia combina una suerte de atemperado denbow con turbulentas evocaciones latinas.

Definitivamente, La muda supone un paso adelante trascendental en las miras de la electrónica hecha desde Galicia. Para el mundo, se podría añadir, en un tópico, esta vez plenamente justificado.