Conseguir uno de los mejores expedientes universitarios de España es «perfectamente» compatible con salir de marcha, tener novio o practicar deporte. La lucense Sharay Astariz, ingeniera técnica, lo demuestra
17 abr 2013 . Actualizado a las 06:00 h.Conseguir uno de los mejores expedientes universitarios de España es «perfectamente compatible» con salir de marcha con los amigos, practicar deporte, tener novio o vivir al máximo fiestas como el San Froilán. Lo demuestra la experiencia de Sharay Astariz Núñez (Lugo, 1988), ingeniera técnica industrial que ayer logró uno de los 54 premios nacionales de fin de carrera del curso 2009-2010, concedidos por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
-¿Esperaba este reconocimiento?
-Lo había visto en la lista provisional, pero acabo de enterarme de que el BOE lo ha hecho oficial. Cuando terminé la carrera me presenté a los premios de fin de carrera de Galicia, que se resolvieron hace dos años. Los que son a nivel nacional tardan más. Te dan un diploma y un importe monetario. Algo más de 3.000 euros. Me vendrá bien porque cuando solicitas becas de investigación, además del expediente que tengas, cuentan los premios que te hayan dado.
-Un alumno brillante, ¿nace o se hace?
-Creo que todo el mundo sería capaz de ser un buen estudiante. Solo hay que dedicarle horas, aunque todo depende del límite de exigencia que se ponga cada uno, y de los hábitos de estudio que se tengan desde niño. En mi caso, ya cuando estaba en el colegio, en los Maristas, y después en el bachillerato, en el IES Nosa Señora dos Ollos Grandes, sacaba buenas notas. Y en la Facultad de Ciencias, en Lugo, terminé la carrera con una media muy buena.
-Con todo, completar una ingeniería con un expediente como el suyo no es habitual...
-Una nota media de 9,89 es esfuerzo y poco más. Es cuestión de llevar una vida estable. Es verdad que dedicaba muchas horas a estudiar, pero también tenía tiempo para ir de fiesta y al cine, hacía deporte, tenía pareja... Si te organizas bien, lo das hecho todo. Salvo en las épocas de exámenes, donde tienes que estar concentrada a tope. En Lugo, por ejemplo, siempre pude disfrutar del San Froilán, que cae en el mes de octubre, a principios de curso, pero casi nunca del Arde Lucus, que es en junio, cuando son todos los exámenes.
-¿Es posible combinar estudio, aficiones y diversión?
-Siempre me ha gustado mucho el atletismo, sobre todo correr. Y también viajar. Me gustaría conocer la India, por ejemplo. Creo que en culturas diferentes a la nuestra puedes aprender cosas muy interesantes y a ver la vida de diferentes maneras. Son experiencias enriquecedoras.
-¿Qué opinan sus padres y su hermano de su trayectoria?
-Mi familia nunca me exigió que sacase buenas notas. No es algo que sea prioritario para ellos, valoran más que sea buena en otras facetas de la vida, pero están contentos.
-Con 24 años, una carrera y un máster, ¿a qué se dedica?
-Tras acabar el máster en ingeniería industrial, pedí una beca de la Xunta para hacer la tesis doctoral y me la concedieron. Desde diciembre estoy contratada por la Universidade de Santiago de Compostela (USC) en la Escola Politécnica Superior de Lugo, trabajando en un grupo de investigación de energías marinas.
-¿Cómo ve su horizonte laboral a medio y largo plazo?
-En España el futuro está bastante complicado. En este momento me puedo considerar afortunada porque los próximos tres años tengo la vida resuelta, pero luego, conseguir becas de posdoctorado va a ser cada vez más complicado. Es más fácil fuera. No descarto irme al extranjero unos años para formarme mejor. En los países nórdicos y en el Reino Unido los temas relacionados con la energía marina, que es en lo que me estoy especializando, tienen bastante salida. Después me gustaría volver a Galicia y estabilizarme aquí.
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«En España veo complicado mi futuro como investigadora; es más fácil fuera»