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Yo corro... ¡para comer!

Y TÚ, ¿POR QUÉ CORRES? Las respuestas más habituales a esta pregunta son «para estar en forma» o «para relajarse», pero existen otras motivaciones más peregrinas como «para escapar de los niños», «organizar la cabeza» o para darse alguna alegría, de vez en cuando, en forma de comida y bebida