Lucía Martínez, ganadera y apicultora de 27 años: «Coas vacas, as abellas e a tenda, cada día é unha sorpresa»
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«O meu mozo non viña de familia gandeira, pero sempre lle gustaron os animais e cando viu como era a nosa vida decidiu quedar a traballar con nós». comenta
20 may 2026 . Actualizado a las 12:19 h.Desde Chandrexa de Queixa, en el macizo Central y a pocos kilómetros de la estación de Manzaneda, Lucía Martínez cuenta que «quedarse a traballar no rural é cada vez máis complicado», pero no imposible si se da con la fórmula adecuada. A sus 27 años, lleva cuatro dedicándose profesionalmente a la ganadería, y viviendo donde creció. «Deixar escapar o que había na casa dábame pena porque ao final investirase moito diñeiro e había unha explotación moi ben montada», reflexiona mientras recuerda cómo de pequeña ya se involucraba en el trabajo de su familia. En un principio, soñaba con convertirse en agente de la Guardia Civil, pero, cuando cumplió la mayoría de edad, se marchó a Ourense a estudiar Enxeñaría Agrícola.
Durante la carrera, empezó a plantearse su futuro, y poco a poco, lo empezó a ver más claro. «Os meus compañeiros empurráronme un pouco a quedar na explotación, porque algúns tamén o ían facer, e dixen: ‘‘Con todo o que teño na casa, por que vou deixalo?’’», recuerda. Además, sintió que todo lo que estaba aprendiendo en la carrera debía aplicarlo en la granja que habían puesto en marcha sus abuelos, y cuyo legado siguieron su madre y su tío. Ahora, cuatro años después de incorporarse, y tras ampliar el número de novillas y «mellorar en xenética», trabaja junto a 50 vacas de raza limusina que dedican a la venta de carne o a otras explotaciones. Pero Lucía no es solo ganadera. Desde que empezó a trabajar, apostó por diversificar el negocio y siempre tiene en mente alguna idea «coa que seguir aumentando e mellorando».
Su espíritu emprendedor guio su camino desde sus primeros pasos como profesional del sector, y también decidió apostar por la apicultura. «Empezamos con catro colmeas así, para nós, e despois fomos tendo máis», cuenta. Se lanzaron a vender la miel que producían a particulares de la zona, y el éxito fue tal que acabaron creando su propia marca. «Durante a pandemia moita xente non puido vir no verán e non tiñamos feiras ás que ir», rememora. Pero lo que para muchos fue un obstáculo se convirtió en toda una oportunidad para Lucía y su familia. Se pusieron manos a la obra, hablaron con un panadero y una viticultora de la zona, y crearon sus primeros lotes de productos locales.
De esa idea de las cajas, que fueron «un exitazo», surgió De Aldea Galega, una tienda online que creó la propia Lucía y que conecta a productores de la comarca de Trives con compradores de toda España. «Moitas persoas que viñan aquí no verán e logo marchaban deixaban de ter acceso a estes produtos durante o resto do ano», cuenta. En la tienda se pueden encontrar alimentos —como miel, embutido y bicas—, pero también cosmética natural producida con la materia prima que generan sus abejas. «E agora estamos traballando para vender granola e galletas de mel», anuncia.
Ser ganadera, pero también apicultora y emprendedora, requiere mucha paciencia y trabajo, pero Lucía lucha a diario para que su proyecto de vida «saia adiante». Lo hace con la compañía de sus padres, y de su novio Brais. «El non viña de familia gandeira, pero foi unha persoa á que sempre lle gustaron moito os animais e unha vez que viu como era o noso día a día, decidiu quedar», cuenta. Compartir responsabilidades también le permite disfrutar de su tiempo libre, y seguir pensando en nuevos proyectos. «Cada día é unha sorpresa. Agora, por exemplo, estamos coa temporada forte das abellas e hai que dividilas e meterlles máis espazo para que empecen a meter o mel», relata.
De cada una de las facetas de su trabajo, Lucía saca algo en positivo. De la tienda, por ejemplo, le resulta gratificante recibir comentarios positivos de sus clientes, a quienes les acerca «os sabores de toda a vida». Lo que también le entusiasma es el contacto diario con los animales. «Ao traballar coas vacas, sabemos como é cada unha e cal é o seu carácter», comenta. Hace unos días, su vaca favorita —aún tiene que decidir si llamarla Brisa, Brétema ou Bruma— tuvo «un becerriño» y eso la llena de ilusión.
DIVULGADORA EN REDES
Pero también hay momentos peores. Estos días debe dedicar parte de su tiempo a hacerle curas a «unha becerriña que está un pouco mala», y admite que el cambio climático, una realidad que también está transformando la zona donde vive, es el gran desafío a batir. «Cada vez estannos chegando máis enfermidades para os animais e derrúbaste un pouco cando ves que lles custa saír adiante», comenta. Aún así, reconoce que cuando la salud de las reses mejora, «é moi gratificante ver como o teu traballo merece a pena por salvarlle a vida a un animal».
Otro de sus proyectos, de hecho, pasa por divulgar en redes la importancia que tienen la ganadería y la agricultura de proximidad. «Decidín tirarme á piscina para ensinarlle á xente como se produce un alimento e explicar todos os requisitos que temos que cumprir», explica. El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, y su defensa de los productos de kilómetro cero, la impulsaron a convertirse en divulgadora en su cuenta @lu.dealdea. «E ata me chamaron dalgún colexio», dice. En los centros educativos también cuenta su experiencia como ganadera y da ejemplo a los más pequeños. Su objetivo: «Loitar contra a desinformación e explicarlle aos nenos como se vive no rural».