Conxemar acaba de demostrarnos que nuestro sector del mar interesa más en la China que en Madrid. Mientras el gigante asiático estrenaba pabellón institucional, el Gobierno de Rajoy prefirió borrarse de la feria. Por primera vez en la historia del exitoso certamen, no se presentó el ministro del ramo. «Debe de tener una agenda muy ocupada», ironizó el presidente del comité organizador.
Miguel Arias Cañete, en efecto, tenía mucha labor. Ayer, por ejemplo, estaba en San Pedro de Mérida, concretamente en la carretera de La Haba, provincia de Badajoz, visitando una plantación de cacahuetes. Tras el acto, manifestó que el cacahuete es un sector estratégico, que forma parte «de la agricultura del siglo XXI».
Con tan apretada agenda, y teniendo que decir frases tan importantes, es lógico que no tuviese tiempo de venir a Vigo. Y dar el respaldo del Gobierno de España a nuestra industria del mar.
Por contra, sí estuvieron los chinos, cuyos barcos, por cierto, han empezado a faenar en Mauritania, después de la reciente expulsión de la flota gallega ante la atonía habitual del Ejecutivo.
Parece que el ministro Miguel Arias Cañete es poco de pesca. A él le va más la caza. O el toreo, por su parentesco con los Domecq. Y le aburren los palitos de merluza. Lo curioso es que tal vez se presente, la próxima semana, en el Seafood de Barcelona, la feria nacida para competir con Conxemar.
Extraña tanta desconsideración con Vigo y con la economía pesquera... Sobre todo, teniendo como presidente a un gallego que tan bien conoce el mar, pues veranea en Sanxenxo.
Pero la vida es elegir. Y, de su apretadísima agenda, Cañete escogió los cacahuetes. Eso sí, no unos cualquiera: ¡Los cacahuetes del siglo XXI!
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