La imagen cotidiana de Milladoiro es la de una ciudad en miniatura con pocas plazas escolares y jóvenes familias, pero es de los pocos lugares en los que existe como tal una asociación de jubilados con 350 socios con sus cuotas al día. Y Manuel Montero, de 72 años, y jubilado de Renfe, es su presidente.
-¿Cómo se vinculó al mundo del asociacionismo?
-Era nuevo en Ames. Estaba en el coro y en actividades culturales, y nos reuníamos en la Casa da Cultura. Allí vimos que no había espacio para nosotros ni locales adaptados. Lo comentamos entre unos cuantos y ahora tenemos un local fantástico, con una cafetería preciosa, mesa de billar y biblioteca. Y muchas cosas en las que estamos trabajando.
-¿Cuales son las actividades que tienen mayor demanda?
-Por extraño que parezca, en nuestros salones una de las cosas de más reclamo son los juegos de carta, sobre todo con las mujeres.
-¿Pero la receta que se le da a las personas mayores no es que hagan ejercicio?
-Muchos ya no tenemos edad para tanto ejercicio. Y Milladoiro tiene muchas cuestas y con ellas ya hacemos bastante.
-O sea, que tras la inevitable actividad física su apuesta es la vida social....
-Claro, tenemos que evitar que los mayores queden en casa ante la tele. Tienen que salir, conocer gente o recuperar viejas amistades. Y aquí pueden.
-A usted y a los de su generación les tocó vivir una época muy diferente a la nuestra y posiblemente más dura. ¿Cómo ve la que está cayendo?
-Fueron tiempos muy distintos, y quizá más duros, pero nosotros no conocimos la realidad del paro. Eran otros tiempos, pero hay que animarse y luchar para salir de esta.