En el rural también hace falta conciliar

En la provincia funcionan siete de las 60 casas nido subvencionadas por la Xunta en Galicia y hay cuatro en trámite, en Cerdido, As Somozas, Toques y Vilasantar


ferrol / la voz

Las dificultades para conciliar no son exclusivas de las ciudades. En el rural tampoco resulta sencillo compaginar el trabajo y el cuidado de los hijos. Laura Cancio (As Pontes, 1993), técnico superior en Educación Infantil, se lo ha puesto algo más fácil a cinco familias de A Capela. El 17 de junio abrió una casa nido subvencionada por la Xunta. Es una de las siete que funcionan en la provincia: dos en Frades y una en Dumbría, Irixoa, Santiso y Vilarmaior. Y hay otras cuatro ya autorizadas por la Consellería de Política Social, en Cerdido, As Somozas, Toques y Vilasantar.

«Me empadroné en A Capela y el Concello me cedió un local [el bajo de una casa] para reformarlo y poder crear un servicio del que no disponían», explica Laura. «As casas niño son un recurso de conciliación. para nenos de entre tres meses e tres anos, en concellos de menos de cinco mil habitantes nos que non exista ningún outro servizo de atención continuada para estes nenos [escuela infantil o punto de atención a la infancia]», detalla Amparo González, directora xeral de Familia, Infancia e Dinamización Demográfica.

Con esta iniciativa, puesta en marcha en 2016, persiguen fomentar el autoempleo. «Están promovidas por autónomas [todas están gestionadas por mujeres] o cooperativas», indica González. «E tamén queremos crear oportunidades vitais -abunda-, para reter e atraer poboación ao medio rural». En las 60 casas nido ya operativas atienden a 300 menores. «Xa resolvemos outras 15 da convocatoria deste ano e, debido ao éxito deste programa, pretendemos sacar outras 23, para chegar a todos os concellos que cumpren os requisitos», añade la directora xeral. En la provincia solo quedan dos municipios, Moeche y Mesía, que podrían beneficiarse de estas subvenciones. González incide «na calidade e a seguridade deste recurso», con una inspección inicial, al finalizar las obras del inmueble, y revisiones periódicas. La promotora del centro recibe 15.000 euros para adaptar la vivienda o el local (cedido, alquilado o en propiedad) y 19.600 euros anuales -para las pioneras, abiertas en 2016, que pronto tendrán que renovar el contrato (con tres años de vigencia), pasará a ser de 22.000- para sufragar los gastos de la actividad. El servicio es gratuito para las familias, con quienes se pacta las horas de entrada y salida, con un máximo de ocho al día.

«Para adaptar el bajo necesité más dinero, pero fue una gran ayuda y mereció la pena, no me he arrepentido ni un solo día», comenta Laura, «ilusionadísima». También agradece el apoyo del Concello. Esta joven maestra aplica la metodología de Emmi Pikler y María Montessori. «Consiste en tratar al niño como a un adulto, darle voz y voto», resume. «Es una experiencia única», recalca. Y solo ve una pega: «Tienes que trabajar sola y si enfermas no pueden venir».

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