Literatura y vida

José A. Ponte Far VIÉNDOLAS PASAR

FERROL

28 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Me piden, para una charla a un grupo reducido de alumnos de bachillerato, que les hable de lo que más condicionó la vida de los grandes escritores que estudié en un libro reciente. La propuesta me interesa porque hay circunstancias en la vida de cada autor que acaban marcando su obra. Una de las más notorias tiene que ver con la infancia. En especial, si esos primeros años de la vida han sido difíciles.

Entre esos escritores ya clásicos hay numerosos ejemplos de ello. Por citar algunos, empiezo por uno paradigmático: Charles Dickens, inglés del siglo XIX. Su padre fue encarcelado varias veces por deudas y se llevaba consigo a la cárcel a toda la familia ya que esta quedaba sin sustento. La ley de la época lo permitía. Así que, siendo niño, conoció las duras prisiones inglesas y ya con doce años, la madre, sin consideración alguna, lo puso a trabajar en una fábrica de betún. El mundo carcelario y el obrero acabarán ocupando muchas páginas de las mejores obras de Dickens.

Casos semejantes los encontramos en Edgar Allan Poe y Truman Capote, escritores norteamericanos de los siglos XIX y XX, respectivamente. El primero quedó huérfano a los dos años, con un padre adoptivo con el que no se llevó bien, lo que fue produciendo en él una inestabilidad que se prolongó a lo largo de su corta vida (40 años). Los temas favoritos de sus narraciones tienen que ver con el género negro y de terror. Truman Capote vivió también una infancia desgraciada: hijo de una madre alcohólica, divorciada y casada de nuevo, encerraba durante horas al niño en habitaciones pequeñas para que no molestase. En esas condiciones aprendió él solo a leer y escribir, y en esos encierros de pesadilla y desamparo es donde tienen sus raíces muchos temas controvertidos y duros de sus obras.