26 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

En Italia han dado con la clave. El mundo no es justo. Los integristas religiosos invierten tiempo, dinero y energía para ir minando las bases del racionamiento científico y para derribar cualquier teoría que no se aferre a la fe. Sucede a diario en lugares como Pakistán, pero también en Estados Unidos, como muestra el aterrador documental Campamento Jesús. Pero, contra todo pronóstico, ha sido la bota de la vieja Europa la que ha propinado a la ciencia una de las mayores patadas de los últimos años. Y sin apenas esfuerzo. Resulta que la patria de Galileo ha pulverizado uno de los principios de la astronomía. El célebre y siempre temido informe PISA revela que el 60% de los adolescentes italianos no saben por qué se hace de noche. Y no se trata de una cuestión filosófica. Tres de cada cinco alumnos que realizaron el test estimaron que el movimiento de rotación de la Tierra no es razón suficiente para que el Sol se oculte todos los días. Prefirieron otra de las tres opciones que incluía el examen como posibles respuestas, y que no han sido desveladas quizás por puro pudor para no echar más sal en el herida. El dato, ese orondo 60%, es desalentador, incluso en el plano emotivo. Los escolares, implacables, ni siquiera guardaron un hueco en sus corazoncitos musicales para aquella canción del Gira il mondo, gira, que Jimmy Fontana compuso en los sesenta.

El ministro de Educación de Italia, Giuseppe Fiorini, reconoció que «cuando a los chicos se les pregunta sobre ciencia, es como si la Inquisición todavía estuviera en activo». Fiorini ha admitido públicamente que los datos son el síntoma de una situación de emergencia. Mira hacia el futuro con preocupación porque la ignorancia le recuerda al pasado. Pero el mundo carga con sus integristas y con los reveses educativos de muchos países prósperos. Repartiendo horas entre la luz y la oscuridad. El día y la noche. Pero girando.