CONTRAPUNTO | O |
01 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SERÍA UNA GRAN oportunidad para Ferrol que Izar lograse el concurso internacional para construir tres destructores para Australia. Pero conviene ser cautos si recordamos experiencias anteriores. Como la fallida de Sudáfrica cuando la ex Bazán tenía el contrato practicamente adjudicado, tras competir nada menos que con Inglaterra, para la fabricación de fragatas. El nuevo gobierno de Mandela que acabó con el apartheid decidió otras prioridades diferentes a las de renovar su marina de guerra. Sea como fuere es una buena noticia sin género de dudas. Los astilleros de la ría saldrán adelante como constructores de barcos nuevos y no como centros de reparación. El carenado puede ser un complemento a la actividad principal pero nunca la preponderante. Y tampoco es la política adecuada concentrar el mercado en productos militares. Ahora sólo queda esperar que la buena noticia se confirme a medio plazo. En este tipo de negociaciones operan, incluso, elementos ajenos a la construcción naval. Noruega exigió en su momento que Bazán realizase inversiones de retorno en su territorio para mantener unos pequeños astilleros nórdicos; Sudáfrica pedía como contrapartida programas sociales como construcción de viviendas, y ahora Australia, que aún no sabemos lo que reclamará. No es la primera vez que Izar coloca una pica en aquellas lejanas latitudes pues vendió un portaaviones a Tailandia. Por eso cabe esperar, con prudencia, que la negociación concluya con un buen acuerdo para la empresa española que será también un buen acuerdo para Ferrol. A pesar de que el monto del contrato asusta un poco. Un barco militar es, fundamentalmente, un producto de síntesis en el que la parte del león se la llevan, a veces, los suministradores americanos.