Quién es quién en la sentencia del «procés»

Estos son los doce condenados por el tribunal en el juicio por el desafío soberanista

El Tribunal Supremo ha condenado a 13 años de cárcel al exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, y a penas de entre 9 y 12 años a Carme Forcadell, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart y cinco exconsejeros. Analizamos la participación de cada uno de los condenados en los actos de septiembre y octubre del 2017.

 Oriol Junqueras, el «rostro moderado» era en realidad el cerebro del referendo ilegal

 El Tribunal Supremo ha condenado a 13 años de cárcel a Oriol Junqueras  por sedición en concurso medial con malversación
El Tribunal Supremo ha condenado a 13 años de cárcel a Oriol Junqueras por sedición en concurso medial con malversación

A pesar de ser uno de los cabecillas del otoño secesionista del 2017, Oriol Junqueras siempre cultivó su imagen moderada en contraposición al discurso exaltado de su compañero de andanzas separatistas, Carles Puigdemont. Parte de esa calculada tibieza fue su decisión de no huir al extranjero tras la declaración de independencia del 27 de octubre, como hizo el expresidente ahora refugiado en Waterloo, y asumir en carne propia el precio de su participación en el proceso independentista. Tal vez confió demasiado en la posibilidad de que una propuesta política le ofreciese una alternativa viable antes de que la Justicia tomase los mandos de la situación.

Pero el entonces número 2 y responsable económico de la Generalitat confundió las consecuencias de un pulso al Gobierno con las que supone un pulso al Estado. Y ahora los engranajes del Estado han venido a despertarlo de su ensoñación.

«Buen cristiano»

Junqueras ha luchado hasta el último momento por ser ese rostro bondadoso y casi seráfico del supremacismo catalán. Es conocida su obsesión por referirse a sí mismo como un «buen cristiano» e incluso ha recurrido a las lágrimas ante los micrófonos para edulcorar un discurso excluyente y xenófobo que difícilmente podría encajar con el sermón de la montaña.

La sentencia del Supremo ratifica ahora que tras esa máscara de historiador ensimismado que no rompe un plato se ocultaba en realidad el cerebro que organizó la consulta ilegal del 1 de octubre, poniendo patas arriba el orden constitucional y estatutario en Cataluña.

Mucho antes de eso, Junqueras protagonizó una carrera política basada en el pragmatismo, muy distante de la línea dura asumida desde el 2015 y que tuvo su apogeo en septiembre y octubre del 2017. Antes que independentista, Oriol Junqueras fue independiente en las filas de ERC y se convirtió en el alcalde de Sant Vicenç dels Horts. Del Baix Llobregat saltó a la escena internacional, cuando decidió unir su destino al de Raül Romeva para concurrir a los comicios de la Eurocámara con una alianza multipartidista.

Tras pasar dos años en su escaño europeo, Junqueras decidió volver a la política catalana para resucitar una ERC calcinada en las urnas en el 2011. Se convirtió en el líder indiscutible de unas siglas históricas con las que se encaramaría a la vicepresidencia de la Generalitat a partir del 2015. Puigdemont le encargó organizar la consulta del 1 de octubre del 2017. Ahora Carles Puigdemont trota a su aire por Bruselas y Junqueras afronta entre las rejas de Lledoners una pena de prisión y una inhabilitación de trece años por un delito de sedición y otro de malversación.

Raül Romeva, el propagandista internacional

Raúl Romeva, exconsejero de Asuntos Exteriores, condenado a 12 años de prisión y 12 de inhabilitación absoluta por delito de sedición en concurso medial con un delito de malversación de fondos públicos agravado en razón de su cuantía
Raúl Romeva, exconsejero de Asuntos Exteriores, condenado a 12 años de prisión y 12 de inhabilitación absoluta por delito de sedición en concurso medial con un delito de malversación de fondos públicos agravado en razón de su cuantía

Raül Romeva (Madrid, 1971) fue el efímero líder de aquel conglomerado llamado Junts pel Sí con el que el separatismo se lanzó a las urnas en los comicios autonómicos del 2015. Romeva era la liebre de una lista en la que iba agazapado el auténtico candidato soberanista, Artur Mas, que no pudo repetir como presidente de la Generalitat. La CUP exigió su cabeza y el proyecto conjunto de los exconvergentes y ERC se la sirvió a los antisistema en bandeja de plata para colocar en el palau a Carles Puigdemont.

Pero el papel de Romeva no fue ni mucho menos secundario en el plan diseñado por el ahora prófugo de la Justicia para declarar la independencia de Cataluña. El antiguo eurodiputado y experto en relaciones internacionales utilizó su puesto como consejero de Exteriores para difundir la propaganda secesionista en medio planeta (ante la indolencia y pasividad de un Gobierno central que tardó mucho tiempo en reaccionar ante el desafío del relato).

Campaña internacional

La sentencia del Supremo es muy reveladora sobre la labor desarrollada por Romeva. Para el tribunal, la Consejería de Exteriores fue usada para legitimar ante la opinión pública internacional la organización de la consulta ilegal y, al mismo tiempo, para presionar a las instituciones europeas para que aceptasen la nueva «legalidad» surgida de ese referendo.

Romeva pertenecía al núcleo duro de decisión del Gobierno de la Generalitat en todo lo relativo al proceso soberanista, como los también condenados Junqueras, Forn y Turull.

Ante los magistrados del Supremo, Raül Romeva insistió en que se considera un preso político y reclamó la legalidad del derecho de autodeterminación dentro de Europa. La sentencia, por el contrario, lo condena a 12 años de prisión e inhabilitación.

Dolors Bassa, la responsable de la cesión de los centros cívicos

Dolors Bassa, exconsejera de Trabajo, ha sido condenada a 12 años de prisión y 12 de inhabilitación absoluta por delito de sedición en concurso medial con un delito de malversación de fondos públicos agravado en razón de su cuantía.
Dolors Bassa, exconsejera de Trabajo, ha sido condenada a 12 años de prisión y 12 de inhabilitación absoluta por delito de sedición en concurso medial con un delito de malversación de fondos públicos agravado en razón de su cuantía.
 

Uno de los rostros menos mediáticos del desafío secesionista, la maestra y pedagoga Dolors Bassa, ha recibido una de las condenas más duras de la sentencia del Supremo. Aunque estaba al frente de la Consejería de Trabajo y Asuntos Sociales, el tribunal considera que su papel fue esencial para la realización de la consulta ilegal, al ceder los centros cívicos de su departamento para el referendo. El Supremo la condena por sedición y malversación.

Jordi Sànchez, el líder de la Asamblea, promotor del asedio 

El expresidente de la ANC, Jordi Sánchez, ha sido condenado a 9 años de prisión y 9 años de inhabilitación absoluta por un delito de sedición.
El expresidente de la ANC, Jordi Sánchez, ha sido condenado a 9 años de prisión y 9 años de inhabilitación absoluta por un delito de sedición.

La foto de los dos Jordis, Sànchez y Cuixart, subidos a lo alto de un vehículo de la Guardia Civil a las puertas de la Consejería de Economía es una de las imágenes emblemáticas del proceso separatista. Jordi Sánchez era entonces, 20 y 21 de septiembre del 2017, el presidente de la Asamblea Nacional Catalana, uno de los think tanks del secesionismo del que también había sido presidenta Carme Forcadell (a la que Sànchez relevó en el cargo cuando esta saltó a la política institucional).

Este activista, antiguo compañero de mítines de Herri Batasuna y profesor asociado de Ciencias Políticas de la UAB fue, según la resolución del Supremo, uno de los líderes que promovió y organizó el asedio a la sede de la Consejería de Economía, donde se estaba practicando un registro judicial para investigar la organización de la consulta ilegal del 1-O.

Lo que para algunos simplemente fue una algarada callejera —poco más que una gamberrada estudiantil—, para el tribunal constituye un delito de sedición por el que ha sido condenado a nueve años.

 Jordi Cuixart, el empresario que sigue al frente de Òmnium

Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, ha sido condenado a 9 años de prisión y 9 años de inhabilitación absoluta por un delito de sedición.
Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, ha sido condenado a 9 años de prisión y 9 años de inhabilitación absoluta por un delito de sedición.
 

Òmnium Cultural se remonta a los años del tardofranquismo, cuando la dictadura empezaba a aflojar las cadenas y permitía que diferentes entidades reivindicasen el uso del catalán. Con la aquiescencia del régimen nació esta institución que, con el paso de los años, se convertiría en otros de los iconos del secesionismo.

A esta venerable organización llegó el fogoso empresario Jordi Cuixart con la idea de ponerla al servicio del proyecto separatista. Y así fue cómo Òmnium se hizo crucial para la logística del movimiento. El Supremo ha considerado «decisivo» el papel de ambos Jordis en la hoja de ruta secesionista. Como su tocayo Sànchez, Cuixart ha sido condenado a nueve años por sedición.

A diferencia de Jordi Sànchez, que renunció al cargo al ingresar en la cárcel para facilitar el funcionamiento de la entidad, Cuixart ha decidido permanecer al frente de Òmnium para intentar vestirse de mártir y símbolo de la resistencia ante lo que considera un juicio político. Ayer mismo, al conocer la sentencia, se comprometió a reincidir.

Joaquim Forn, de las bravuconadas a los sollozos

El exconsejero de Interior, Joaquim Forn, fue condenado a 10 años y 6 meses de prisión y 10 años y 6 meses de inhabilitación absoluta por un delito de sedición
El exconsejero de Interior, Joaquim Forn, fue condenado a 10 años y 6 meses de prisión y 10 años y 6 meses de inhabilitación absoluta por un delito de sedición

En sus tiempos de consejero de Interior y máximo responsable de las fuerzas policiales en Cataluña, Joaquim Forn no se mordía la lengua con sus provocaciones y bravuconadas. Insistía en el discurso habitual del secesionismo de que su cargo solo tenía que responder ante el Parlamento catalán y que solo debía obediencia a una vaporosa «ciudadanía de Cataluña».

Todo eso cambió cuando el 155 aterrizó sobre la Generalitat, la tarde del 27 de octubre del 2017, y los consejeros fueron destituidos de forma fulminante por un sorprendente Rajoy. A partir de ese momento, Forn cambió su estilo avasallador por el papel de víctima. En las horas posteriores a su cese, vimos a Joaquim Forn pasar del vehículo oficial al coche familiar, balbuciendo entre sollozos que los fotógrafos no tenían derecho a acosarlo.

Joaquim Forn, que la pasada primavera fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Barcelona, ha sido condenado a 10 años y medio de cárcel por un delito de sedición por neutralizar la capacidad operativa de los Mossos d’Esquadra.

Carme Forcadell, la presidenta que entregó el Parlamento al independentismo 

La expresidenta del Parlament Carme Forcadell fue condenada a 11 años y 6 meses de prisión e igual tiempo de inhabilitación absoluta por delito de sedición.
La expresidenta del Parlament Carme Forcadell fue condenada a 11 años y 6 meses de prisión e igual tiempo de inhabilitación absoluta por delito de sedición.
 

Carme Forcadell nunca buscó un perfil institucional —no digamos ya neutral— como presidenta del Parlamento de Cataluña. La antigua líder de la Asamblea Nacional Catalana no tuvo reparos en poner la Cámara autonómica al servicio del independentismo y, con frecuencia, lo hizo en contra de los consejos de los letrados, que le advertían en sus informes sobre las irregularidades de determinadas decisiones.

Una de las más polémicas fue la admisión a trámite de las llamadas leyes de desconexión: la del referendo de autodeterminación y la de transitoriedad jurídica y fundacional de la república, aprobadas por el Parlamento el 6 y 7 de septiembre del 2017.

Para el Supremo, estas normas crearon una «legalidad paralela» y ofrecieron a la ciudadanía una idea distorsionada de que, acudiendo a votar en la consulta del 1-O, estaban decidiendo sobre una futura Cataluña independiente. Su papel, insiste el tribunal, fue decisivo para desarrollar el proceso separatista.

A pesar de las reiteradas advertencias del Tribunal Constitucional y de los letrados de la Cámara, Forcadell permitió la aprobación de las leyes de desconexión e incluso de la declaración de independencia. El tribunal la ha condenado a once años y medio por sedición.

Josep Rull, el consejero que pensó que podía ignorar el 155

El exconsejero Josep Rull fue condenado a 10 años y 6 meses de prisión y 10 años y 6 meses de inhabilitación absoluta por un delito de sedición
El exconsejero Josep Rull fue condenado a 10 años y 6 meses de prisión y 10 años y 6 meses de inhabilitación absoluta por un delito de sedición

De Josep Rull recordamos cuando el 28 de octubre del 2017, horas después de la aplicación del artículo 155, se presentó en su despacho de la Consejería de Territorio para hacerse una foto trabajando como si no hubiese sido destituido por Mariano Rajoy. El Supremo considera que contribuyó de forma decisiva a la organización y realización de la consulta ilegal del 1-O y subraya que, como responsable de infraestructuras, impidió el atraque de un barco con policías en el puerto de Palamós.

Jordi Turull, la mano de hierro de los exconvergentes 

El exconsejero de Presidencia y portavoz del Govern, Jordi Turull, ha sido condenado a 12 años de prisión y 12 de inhabilitación absoluta por delito de sedición en concurso medial con un delito de malversación de fondos públicos agravado en razón de su cuantía.
El exconsejero de Presidencia y portavoz del Govern, Jordi Turull, ha sido condenado a 12 años de prisión y 12 de inhabilitación absoluta por delito de sedición en concurso medial con un delito de malversación de fondos públicos agravado en razón de su cuantía.

Si Junqueras quiso ser el rostro amable del secesionismo, Jordi Turull nunca tuvo interés por disimular su tono hosco. Lo utilizó con la oposición (era el presidente del grupo de Junts pel Sí), con los medios (como portavoz del Gobierno de Puigdemont) e incluso ante el Supremo, donde su declaración fue un bronco debate jurídico con la Fiscalía. El político que guiaba con mano de hierro el aparato exconvergente jugó, según el Supremo, un papel central en la estrategia separatista.

Santiago Vila, el «traidor» que abandonó el tren en marcha

El exconsejero Santiago Vila ha sido condenado a la penas de 10 meses de multa con una cuota diaria de 200 euros y un 1 año y 8 meses de inhabilitación especial por un delito de desobediencia. Absuelto del delito de malversación.
El exconsejero Santiago Vila ha sido condenado a la penas de 10 meses de multa con una cuota diaria de 200 euros y un 1 año y 8 meses de inhabilitación especial por un delito de desobediencia. Absuelto del delito de malversación.

El exconsejero de Empresa ha tratado de borrar las huellas de su paso por la Generalitat, pero lo cierto es que aguardó hasta el último instante para salir del Gobierno de Puigdemont. Santiago Vila participó en la elaboración y aprobación de las leyes de desconexión, siguió en el Ejecutivo tras el asedio a la Consejería de Economía, también después del referendo ilegal del 1-O. Solo el 26 de octubre, 24 horas antes de la declaración de independencia, abandonó el tren en marcha. Sus antiguos compañeros de viaje lo consideran un traidor.

Carles Mundó, el letrado que dejó la política por la abogacía

El exconsejero de Justicia Carles Mundó ha sido condenado a 10 meses de multa con una cuota diaria de 200 euros, y un 1 año y 8 meses de inhabilitación especial por un delito de desobediencia. Absuelto de un delito de malversación.
El exconsejero de Justicia Carles Mundó ha sido condenado a 10 meses de multa con una cuota diaria de 200 euros, y un 1 año y 8 meses de inhabilitación especial por un delito de desobediencia. Absuelto de un delito de malversación.

Carles Mundó es, junto a los exconsejeros Vila y Borràs, uno de los tres acusados que permanecen en libertad. Tras abandonar la prisión, dejó la política y volvió a ejercer la abogacía. Negó que, como responsable de Justicia, desatendiese los requerimientos del Tribunal Constitucional y restó importancia a su participación en la tramitación y aprobación de las leyes de desconexión. El Supremo lo condena a un año y ocho meses de inhabilitación especial por desobediencia.

Meritxell Borràs, el símbolo del giro de Convergència al soberanismo

Meritxell Borras, exconsejera de Gobernación, ha sido condenada a un año y ocho meses de inhabilitación
Meritxell Borras, exconsejera de Gobernación, ha sido condenada a un año y ocho meses de inhabilitación

Farmacéutica de profesión, Meritxell Borràs es hija de Jacint Borràs, uno de los históricos fundadores de la Convergència pujolista. Intentó en repetidas ocasiones, sin éxito, asaltar el bastión socialista de L’Hospitalet, hasta que fue elegida diputada en el Parlamento catalán. Aunque, como titular de Gobernación, firmó la convocatoria del referendo del 1-O el Supremo le ha impuesto una de las penas más bajas, un año y ocho meses de inhabilitación. Se libra de una prisión que calificó de «terrible».

El independentismo pretende emular a Hong Kong

david guadilla

Los manifestantes obligaron ayer a suspender más de cien vuelos en el aeropuerto de El Prat, cortaron las vías del AVE en Gerona y decenas de carreteras por toda Cataluña

El independentismo buscaba una imagen icónica que lanzar al mundo. La fotografía de una marea humana indignada por la sentencia que sirviese de nuevo como postal al mundo. Y la encontró en El Prat. El aeropuerto se convirtió en un caos, una especie de ratonera de la que difícilmente se podía salir y donde turistas, visitantes y recién llegados intentaban esquivar las manifestaciones. La policía se tuvo que emplear a fondo para evitar que hubiese un colapso total de la infraestructura.

Las protestas independentistas también afectaron a otras poblaciones catalanas, como Tarragona, Sabadell, Lérida y Gerona, donde cortaron las vías de tren y varias carreteras.

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