Oriol Junqueras, el «rostro moderado» del secesionismo era en realidad el cerebro del referendo ilegal

Condenado a trece años de prisión y otros tantos de inhabilitación por sedición y malversación

 El Tribunal Supremo ha condenado a 13 años de cárcel a Oriol Junqueras  por sedición en concurso medial con malversación
El Tribunal Supremo ha condenado a 13 años de cárcel a Oriol Junqueras por sedición en concurso medial con malversación

Redacción / La Voz

A pesar de ser uno de los cabecillas del otoño secesionista del 2017, Oriol Junqueras siempre cultivó su imagen moderada en contraposición al discurso exaltado de su compañero de andanzas separatistas, Carles Puigdemont. Parte de esa calculada tibieza fue su decisión de no huir al extranjero tras la declaración de independencia del 27 de octubre, como hizo el expresidente ahora refugiado en Waterloo, y asumir en carne propia el precio de su participación en el proceso independentista. Tal vez confió demasiado en la posibilidad de que una propuesta política le ofreciese una alternativa viable antes de que la Justicia tomase los mandos de la situación.

Pero el entonces número 2 y responsable económico de la Generalitat confundió las consecuencias de un pulso al Gobierno con las que supone un pulso al Estado. Y ahora los engranajes del Estado han venido a despertarlo de su ensoñación.

«Buen cristiano»

Junqueras ha luchado hasta el último momento por ser ese rostro bondadoso y casi seráfico del supremacismo catalán. Es conocida su obsesión por referirse a sí mismo como un «buen cristiano» e incluso ha recurrido a las lágrimas ante los micrófonos para edulcorar un discurso excluyente y xenófobo que difícilmente podría encajar con el sermón de la montaña.

La sentencia del Supremo ratifica ahora que tras esa máscara de historiador ensimismado que no rompe un plato se ocultaba en realidad el cerebro que organizó la consulta ilegal del 1 de octubre, poniendo patas arriba el orden constitucional y estatutario en Cataluña.

Mucho antes de eso, Junqueras protagonizó una carrera política basada en el pragmatismo, muy distante de la línea dura asumida desde el 2015 y que tuvo su apogeo en septiembre y octubre del 2017. Antes que independentista, Oriol Junqueras fue independiente en las filas de ERC y se convirtió en el alcalde de Sant Vicenç dels Horts. Del Baix Llobregat saltó a la escena internacional, cuando decidió unir su destino al de Raül Romeva para concurrir a los comicios de la Eurocámara con una alianza multipartidista.

Tras pasar dos años en su escaño europeo, Junqueras decidió volver a la política catalana para resucitar una ERC calcinada en las urnas en el 2011. Se convirtió en el líder indiscutible de unas siglas históricas con las que se encaramaría a la vicepresidencia de la Generalitat a partir del 2015. Puigdemont le encargó organizar la consulta del 1 de octubre del 2017. Ahora Carles Puigdemont trota a su aire por Bruselas y Junqueras afronta entre las rejas de Lledoners una pena de prisión y una inhabilitación de trece años por un delito de sedición y otro de malversación.

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