El ideario de Vox para iniciar su «reconquista»: desde eliminar las autonomías hasta derogar la ley de violencia de género

Entre las «100 medidas para la España Viva» de la formación de Abascal se incluyen la expulsión de los inmigrantes ilegales, la supresión del Tribunal Constitucional y dejar el aborto fuera de la seguridad social. La defensa de la familia es una de sus señas de identidad

El programa de Vox que ha votado un 11% de los andaluces El líder de Vox en Andalucía fue condenado a dos años de inhabilitación por prevaricación dolosa

Redacción

Vox, el partido ultraconservador liderado por Santiago Abascal, ha irrumpido en las elecciones en Andalucía como un tsunami al lograr por primera vez representación en un legislativo y hacerlo pulverizando todas las encuestas y los pronósticos, que apuntaban su llegada a las instituciones pero lejos del resultado obtenido: de golpe, 12 escaños, al pasar de 18.000 a 396.000 votos.

La formación, de discurso nacionalpopulista, ha dado la sorpresa cinco años después de su nacimiento con propuestas como la eliminación de las autonomías, la supresión de la ley de violencia de género o la expulsión de España de todos los inmigrantes ilegales y de los legales que cometan delitos. Un ideario, «para toda España», como ellos mismos destacan sin complejos, que sintetiza en cien medidas urgentes «atendiendo a los problemas que más preocupan a los españoles: la unidad del país, la destrucción de clase media, los elevados impuestos, la seguridad de nuestras fronteras y el recorte de las libertades». 

Este programa, reflejo de la ideología del francés Le Pen, el italiano Salvini o el estadounidense Trump, fue presentado por la formación en octubre en el palacio de Vistalegre de Madrid en el multitudinario acto en el que mostró su músculo, una fuerza ahora demostrada electoralmente.

Estos son algunos de sus discutidos mensajes:

Eliminar las comunidades autónomas 

De sus «100 medidas para la España Viva», Vox dedica 10 al apartado de «unidad y soberanía», uno de los grandes ejes de su ideario, con medidas similares a las de la ultraderecha europea, como las 144 propuestas que Le Pen hizo en abril de 2017 en su carrera fallida a la presidencia gala. El centralismo y la recuperación de la «soberanía del pueblo» fueron apuestas claves del Frente Nacional francés. En España, Vox aboga ahora por «transformar el Estado Autonómico en Estado de Derecho unitario» con un «solo gobierno y un solo parlamento», una propuesta que choca frontalmente con el título VIII de la Constitución. Como paso previo, propone la «devolución inmediata al Estado de las competencias de Educación, Sanidad, Seguridad y Justicia».

Para hacer frente a la crisis secesionista catalana, la formación de Abascal no duda en solicitar, como punto «1» de su programa, la «suspensión de la autonomía catalana hasta la derrota sin paliativos del golpismo y la depuración de responsabilidades civiles y penales». En el punto «2» piden también la «ilegalización de los partidos, asociaciones o oenegés que persigan la destrucción de la unidad territorial de la nación».

Entre otras implicaciones, Vox plantea la «suspensión de las policías autonómicas», la «supresión del Concierto Económico Vasco y el Convenio Navarro» y la «derogación inmediata de la Ley de Memoria Histórica». 

Supresión de las cuotas en las listas electorales

Dentro del apartado de «ley electoral y trasparencia», la formación de Abascal apoya reformar el sistema electoral «para que valga lo mismo el voto de todos los españoles», una idea que entronca también con lo que incluyó el ultraderechista francés Le Pen en su programa al hacer bandera de la reforma para la «representación proporcional» en las cámaras galas.

Vox defiende, además, la «supresión de las cuotas (por sexo o por cualquier otra causa) en las listas electorales».

Expulsión de inmigrantes sin papeles

Algunas de las medidas más polémicas de Vox tienen que ver con la inmigración. En la propia noche electoral, su secretario general, Javier Ortega Smith, se arrogó el mérito de ser «el que ha puesto encima de la mesa la necesidad del control de fronteras y terminar con la invasión de la inmigración ilegal». Un fuerte discurso que ha llevado a la formación a sumar muchos votos en localidades (El Ejido) o provincias (Almería) marcadas por la fuerte presencia de residentes extranjeros.

En este ámbito Vox bebe de todos los partidos de la ultraderecha y es su punto de mayor conexión con el discurso del ministro de Interior italiano, Matteo Salvini. Entre las principales medidas de la formación de Abascal están la de «deportar a todos los inmigrantes ilegales a sus países de origen» y también a aquellos que estén de forma legal en España, pero que hayan reincidido en la comisión de delitos leves o hayan cometido algún delito grave. Además, la formación de Abascal defiende que cualquier inmigrante que haya entrado ilegalmente en España estará «incapacitado de por vida a legalizar su situación y por lo tanto a recibir cualquier tipo de ayuda de la administración». También propone perseguir a las oenegés que ayuden a la entrada de irregulares. El programa electoral que el italiano Salvini defendió en marzo de este año pivotaba sobre la «repatriación de todos los clandestinos» y el «bloqueo de los desembarcos».

Vox opta también por eliminar el acceso gratuito a la atención sanitaria a inmigrantes ilegales y propone un sistema de copago para aquellos en situación legal que lleven menos de diez años en España, garantizándoles únicamente servicios de urgencia.

El arraigo, además, no se considera una forma de regular la inmigración. «Controlar la inmigración en función de las necesidades de la economía nacional, y de la capacidad de los que llegan para integrarse y aceptar nuestros valores», reza el programa de Vox. «Elevar la exigencia en nivel de idioma e integración para la adquisición de la nacionalidad. Cuotas privilegiando a las nacionalidades que comparten idioma e importantes lazos con España», clamó Abascal en Vistalegre en un discurso con reminiscencias al que Trump pronunció en el Congreso estadounidense el pasado enero, en el que presentó su proyecto de una «migración basada en méritos».

Como otro punto controvertido del ideario de la formación, pero al que no rehusó en campaña, está el de levantar un muro «infranqueable» en Ceuta y Melilla, algo que también recuerda al muro fronterizo con México de Trump, convertido en pieza central de su campaña electoral del 2016. Abascal defiende esta frontera no solo para parar la inmigración, sino también la amenaza islamista.

El presidente de VOX, Santiago Abascal, en la frontera de Melilla
El presidente de VOX, Santiago Abascal, en la frontera de Melilla

Ya dentro del apartado de «Defensa, seguridad y fronteras», al que se propone incrementar el presupuesto, Vox mira sobre todo a la ultraderecha centroeuropea cuando habla de «cierre de mezquitas fundamentalistas» o «expulsión de los imanes integristas o que menosprecien a la mujer». Sebastian Kurz, el ultraderechista canciller austríaco, en el 2015, propuso una nueva ley para prohibir la financiación de mezquitas desde el exterior, una propuesta que calca Vox en su ideario («Rechazar e ilegalizar la financiación por parte de terceros países de lugares de culto en suelo español»), en el que se recogen también prácticamente todas las recetas de la radical Alternativa por Alemania, entre ellas la «prohibición de la enseñanza del islam en la escuela pública».

La formación de Abascal también propone la suspensión del espacio Schengen hasta la garantía de que no lo puedan utilizar «los criminales» para huir de la justicia, en lo que pone como ejemplo a los políticos catalanes huidos.

El partido nacido hace cinco años también apuesta por blindar con más recursos las frontera, incluso con el uso del Ejército o, concretamente, con la Legión. 

Cerrar televisiones autonómicas y fusionar ayuntamientos

Dentro del amplio apartado de «Economía y recursos», al que Vox destina 21 de sus 100 medidas, destaca la defensa de una «drástica reducción del gasto político», en el que se incluye tanto la «eliminación de cargos y organismos duplicados, ideológicos o por cualquier otra razón prescindibles» como el cierre de «organismos destinados a crear estructuras paralelas al Estado, las televisiones autonómicas, defensores del pueblo, Consejos Consultivos, Agencias Meteorológicas, etcétera».

Dentro de este adelgazamiento, Vox también aboga por la «fusión de ayuntamientos y la significativa reducción en el número de representantes locales».

Eso sí, y tras el éxito electoral en Andalucía, se puede dar la paradoja de que un partido que tiene entre sus objetivos eliminar las administraciones que no se consideran indispensables y que entre sus diez ideas principales destaca «cerrar el Senado», puede ahora entrar en la Cámara Alta, dentro del cupo los nueve senadores andaluces por designación autonómica.

En el tema de impuestos, sobre los que desde Vox siempre se grita «impuestos, los mínimos», se plantea una «rebaja radical» del Impuesto sobre la Renta. Dejar exentos a aquellos que ganan menos de 12.000 y fijar un tipo único fijo del 20% hasta los 60.000 euros. También quiere rebajar los impuestos a las empresas bajando la presión fiscal al 20 %, bajar como mínimo el impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) para familias con hijos o retirar impuestos para la factura de la luz.

Otra de sus banderas es la «supresión del Impuesto sobre el Patrimonio, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y Plusvalías municipales en todo el territorio nacional».

La formación aboga también por «bajar la cuota de los autónomos» y por «liberalizar el suelo» para «convertir en apto para ser urbanizado todo el que no deba estar necesariamente protegido por motivos de interés público convenientemente justificados». 

Aborto fuera de la seguridad social 

Vox hace bandera de su oposición a la ley del aborto actual. En concreto, en su programa habla de la «defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural». En el apartado sanitario, en el que se aboga por un sistema sanitario centralizado, se incluye expresamente la propuesta de suprimir intervenciones quirúrgicas ajenas a la salud (cambio de género, aborto…).

Derogación de la ley de violencia de género y de los «organismos feministas radicales subvencionados»

En la relación con el apartado anterior, la «Vida y la familia» (convencional) es otra de las señas de identidad del ideario de Vox, formación que propone, incluso, la creación de un Ministerio de Familia. El «apoyo decidido a las familias numerosas y a la natalidad en general», ampliar el permiso de maternidad a 180 días o apostar por una mayor conciliación de la vida familiar y laboral con un fomento del teletrabajo o trabajos de media jornada, son solo algunas de sus medidas propuestas en este ámbito. También, la defensa de la custodia compartida o la protección del menor en los procesos de divorcio. No hay que olvidar que Vox trata de recoger en su mensaje la rabia de padres separados.

La formación se posiciona también sobre los vientres de alquiler, que prohíbe, y sobre la ley de violencia de género, sobre la que se explaya. El partido de Abascal pide su derogación «y de toda norma que discrimine a un sexo de otro». En su lugar, propone promulgar una «ley de violencia intrafamiliar que proteja por igual a ancianos, hombres, mujeres y niños». Como otra medida controvertida está la «supresión de organismos feministas radicales subvencionados», así como la «persecución efectiva de denuncias falsas».

En este apartado Vox entronca con el ideario de la ultraderecha europea, pero, sobre todo, con el de la americana. Las posiciones contrarias al aborto están en el discurso de Trump, pero también -y mucho- en el de Bolsonaro. El presidente electo de Brasil ha hecho de su lucha contra el feminismo y el aborto y su defensa de la familia convencional unas de sus señas de identidad.

El español, lengua vehicular, y, el gallego, como opcional

En educación, la formación de Abascal apuesta por el español como única lengua vehicular y obligatoria y defiende que las lenguas cooficiales pasen a ser opcionales. «Los padres deben tener derecho a elegir la lengua de escolarización de sus hijos», defiende.

Además abre la puerta a realizar exámenes de control a nivel nacional al finalizar Primeria, Secundaria y Bachillerato en los que se incluye la medición del conocimiento de la lengua española.

Tampoco omite un tema siempre polémico. Vox opta por «homogeneizar las oposiciones para una igualdad efectiva de oportunidades».

«Impulsar una ley de protección de la tauromaquia, como parte del patrimonio cultural español» o «proteger la caza» son otras de las medidas estrellas con las que la formación puede asegurarse los votos de los defensores de estas prácticas.

Supresión del Tribunal Constitucional

Dentro de su plan de reforma, Vox incluye, en materia de «Libertades y justicia», la supresión del Tribunal Constitucional, cuyas funciones asumiría la sala sexta del Tribunal Supremo. Insiste en lograr una «reforma del poder judicial para una independencia real del poder político». Por ello opta porque la «totalidad de los miembros del Tribunal Supremo y Consejo General del Poder Judicial sean elegidos por concurso de méritos por y entre quienes son parte de la comunidad de la Justicia». 

Dentro de este apartado también especifica que los «partidos solo podrán mantenerse con aportaciones de afiliados y simpatizantes». Además, se decanta por «promulgar leyes antiokupación y antiusura»: «Los españoles podrán hacer uso de la fuerza proporcional para defender su hogar, para ello se ampliará el concepto de legítima defensa».

Euroescéptico y en la línea del eje de Visegrado  

No fue casual que durante la visita que durante la campaña realizó Santiago Abascal a la frontera de Melilla, el líder de Vox se rodease de miembros de partidos euroescépticos, en concreto, de una delegación del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR). El programa de Vox aboga, entre sus diez medidas estrella, por recobrar «el peso que nuestra población, economía e historia merecen, tomando el control de nuestra soberanía en aquello que nos afecta directamente».

En concreto, se propone «impulsar en Bruselas un nuevo tratado europeo, en la línea que defienden los países del grupo de Visegrado (la Hungría de Viktor Orban, la República Checa, Eslovaquia y Polonia) en cuanto a fronteras, soberanía nacional y respeto por los valores de la cultura europea y que aumente considerablemente el peso de España en la toma de decisiones, al menos tanto como lo hacía el tratado de Niza». 

Entre las ideas que defiende Vox está de la oponerse a la entrada de Turquía en la UE. También, la de abandonar «organismos supranacionales si son contrarios a los intereses de España». En una imitación a la política defendida desde Hungría, se defiende la «creación de una Agencia para la ayuda a las minorías cristianas amenazadas». 

Como una medida de ahorro, Vox opta por la «supresión de toda representación política exterior de regiones o municipios».

Revisar la aplicación de la PAC

Entre las últimas ideas destacadas en el programa está la de «revisar el modelo de aplicación de la PAC de forma que las ayudas lleguen en mayor medida a quienes gestionan directamente las explotaciones agrícolas y viven principalmente de ello».

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