El Poder Judicial se inclina por multar a Del Olmo por excarcelar a un procesado por el 11-M

Julio Á. Fariñas REDACCIÓN

ESPAÑA

El juez instructor del sumario del 11-M no será sancionado, al menos por el momento. La comisión disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial acordó ayer recabar más datos antes de decidir si le abre un expediente disciplinario por la excarcelación de Saed el Harrak, uno de los procesados que tuvo que ser puesto en libertad porque se agotó el plazo máximo de su prisión provisional sin que se le prorrogase. El portavoz del Consejo, Enrique López, explicó que los datos que la comisión considera fundamentales para tomar una decisión son todos los informes que existían sobre la situación personal y el estado de salud del juez y para el control de presos y detenidos del Juzgado Central de Instrucción número 6, del que dicho magistrado es titular. El único vocal que votó en contra de la decisión acordada, Carlos Ríos, era partidario de abrir un expediente disciplinario por falta muy grave. Fuentes del Consejo han indicado que la mayoría de los vocales de la comisión disciplinaria no creen que la conducta del juez sea constitutiva de una falta muy grave, por lo que lo más probable es que se le imponga una sanción económica, y por tanto no será apartado de la instrucción del caso. La propuesta de incoación del expediente disciplinario arranca de un error del juez Del Olmo. El fallo se produjo durante la redacción del auto de procesamiento del 11-M. Del Olmo fijó por error la comparecencia de El Harrak para prolongar su prisión diez días después de que venciera el tiempo máximo que podía pasar en la cárcel, «bien por una incorrecta apreciación de fechas» o «por un error en la transcripción mecanográfica», como reconoció el juez. Ese error se produjo, según Del Olmo y el secretario de su juzgado, en una situación de gran presión. El juez sufre glaucoma en ambos ojos y tenía prevista una operación que retrasó para redactar el auto. Según el secretario, al cometer el fallo, se encontraba «físicamente agotado, haciendo continuo uso del colirio y pegado a una pantalla de ordenador de enormes dimensiones, porque su visión le impedía trabajar en una normal». El 1 de abril, la Audiencia Nacional dio por terminado el apoyo de otros magistrados para que pudiera dedicarse al sumario del 11-M. Desde que dictó el auto hasta que se operó, Del Olmo tuvo que cumplir una semana de guardia y preparó dos viajes a Marruecos y Francia para realizar trámites relacionados con los atentados, por lo que, argumenta, no pudo detectar el error a tiempo.