El Gobierno estudia revisar su estatuto de refugiado Lamenta que Exteriores no le reciba para explicar su reciente desaparición en Croacia
06 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El opositor ecuatoguineano Severo Moto afirmó ayer que no se plantea establecerse en otro país y confesó que sería «durísimo» tener que abandonar España si, eventualmente, se le modifica el estatuto de refugiado del que disfruta en la actualidad. Fue su reacción a la decisión del Gobierno español de someter a revisión el estatuto de asilado del que goza el dirigente opositor en una próxima reunión de la Comisión Interministerial de Asilo y Refugio. Moto lamentó que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, o algún otro miembro de la Administración española no haya atendido por el momento su petición de mantener un encuentro en el que pueda explicar los pormenores de su reciente desaparición en Croacia. El líder del Partido del Progreso (PP) reconoció que las autoridades españoles tienen «el mismo derecho» de retirarle su estatus de refugiado, que cuando se le concedió en 1986 debido a la persecución que inició contra él el Gobierno ecuatoguineano de Teodoro Obiang. Moto dio a entender que acudiría a los tribunales en el caso de que el Gobierno español le revoque su estatus de refugiado. «Creo en la Justicia española, otra cosa es que me expulsaran del país», aseveró. El opositor ecuatoguineano afirmó que no cree que el Gobierno español le «persiga», pero admitió que sería «durísimo» verse en la tesitura de abandonar España, donde ahora vive con su mujer e hijos. «Si la ley me obliga, la cumpliré, pero no me he planteado irme a otro país», dejó claro antes de reclamar al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero que haga «todo lo posible» para que el Partido del Progreso sea legalizado en Guinea Ecuatorial. «No hay nada que quiera más que volver en libertad a mi país. Si estorbo al Gobierno, sería un paso muy positivo que trabajase por la legalización del PP», manifestó. Moto aseguró el pasado sábado que un ciudadano belga, de nombre Christian de Foix, ordenó a mercenarios croatas a finales de marzo en aguas del Adriático que le asesinaran. Sin embargo, negó que el Gobierno español o sus servicios de inteligencia pudieran estar detrás de dicho plan. «No puedo afirmar categóricamente que el Gobierno español esté detrás de este intento de asesinato. Lo que si puedo asegurar es que tengo información de los asesinos según la cual habrían recibido información directa de que los servicios secretos españoles están detrás», reveló durante su primera comparecencia pública en Madrid tras volver de Croacia. Lo que sí quiso dejar claro Severo Moto es que el presidente ecuatoguineano estaba detrás de este intento de asesinato.