Los sindicatos de Indra apoyan a Escribano y piden frenar el conflicto con el Gobierno

José A. González REDACCIÓN / LA VOZ, COLPISA

ECONOMÍA

Imagen de archivo del presidente de Indra, Ángel Escribano, durante su participación en el encuentro protagonizado por la industria de Defensa.
Imagen de archivo del presidente de Indra, Ángel Escribano, durante su participación en el encuentro protagonizado por la industria de Defensa. FERNANDO VILLAR | EFE

El consejo de administración de este miércoles decidirá el futuro del actual presidente y del CEO, con el voto de los independientes en el aire

23 mar 2026 . Actualizado a las 19:25 h.

Comienza una nueva semana clave en Indra, con la vista puesta en el consejo de administración del próximo miércoles, en medio de los ecos de los sables que se blandieron la semana pasada. Esta finalizó con una visita de Ángel Escribano, presidente de la compañía, a La Moncloa, tras renunciar a la venta de su empresa familiar horas después de que el Gobierno, a través de la Sepi, manifestara por escrito sus discrepancias con la operación ante un posible «conflicto de intereses». Ahora son los trabajadores quienes, mediante la representación sindical, piden cesar las hostilidades y salen en defensa de la actual dirección de la compañía. En un comunicado, los empleados de Indra representados por CC.OO. consideran «inaceptable» la situación actual, que «está provocando inestabilidad». Desde la pasada semana, Indra ha borrado prácticamente las ganancias conseguidas en 2026 y ha perdido más de 1.000 millones en los mercados tras el estallido de las tensiones internas entre el Gobierno y la dirección de la compañía, especializada en tecnología y defensa. Desde Comisiones Obreras piden la evaluación de cualquier conflicto de intereses, pero critican que Moncloa, liderada por la Oficina de Asuntos Económicos, lo utilice para «desestabilizar un proyecto industrial en pleno proceso de consolidación».

El pasado jueves, tras casi 13 meses de negociaciones, la integración de Indra y EM&E quedó aparcada tras el comunicado nocturno de la Sepi un día antes. La operación está detenida «por ahora», según explican fuentes del entorno. El proceso, que en un primer momento pasaba por una fusión por absorción con intercambio de acciones —y para el que luego se exploraron otras vías—, quedó guardado en el cajón, oficialmente, por un «conflicto de intereses evidente», al ser los Escribano propietarios de EM&E y, a su vez, presidente y consejeros de Indra, el comprador. Un escenario conocido desde el mes de abril, fecha en la que se anunciaron los primeros movimientos e intereses para llevar a cabo la operación. «Es evidente que lo hay», afirmó José Vicente de los Mozos, CEO de la cotizada, en verano, y añadió más tarde que «si Escribano no fuera presidente de la compañía, ya se habría resuelto».

Encuentro decisivo

Tras el estallido de la crisis, el foco se traslada ahora al consejo de administración del próximo miércoles, donde se dirimirá el futuro de Ángel Escribano al frente de Indra. El Gobierno, a través de la SEPI, trabaja para articular una mayoría suficiente que permita relevar al presidente, una operación que pasa necesariamente por sumar el apoyo de los consejeros independientes, clave en el equilibrio de fuerzas dentro del órgano.

La reunión llega precedida de semanas de creciente tensión entre Moncloa y la cúpula de la compañía, que han desembocado en un pulso abierto por el control de la gobernanza. El intento fallido de impulsar la integración con EM&E ha acelerado los movimientos y ha llevado al Ejecutivo a elevar la presión para forzar cambios en la presidencia. Frente a ello, Escribano ha optado por resistir y mantener su posición, respaldado por parte del consejo y por algunos accionistas relevantes. Su continuidad dependerá ahora del respaldo que logre recabar en una votación que se prevé ajustada.

En este contexto, los independientes se consolidan como árbitros de la decisión final. Su voto será determinante en un consejo dividido, donde ninguno de los bloques cuenta, a priori, con mayoría suficiente.

No obstante, incluso en el caso de que prospere una eventual destitución, el relevo no estaría exento de dificultades. El reglamento interno limita la capacidad del consejo para reconfigurar su composición de forma inmediata, lo que podría complicar el encaje de un nuevo presidente hasta la próxima junta de accionistas.

En paralelo, la incertidumbre también alcanza a la dirección ejecutiva. El futuro del consejero delegado, José Vicente de los Mozos, queda condicionado por el desenlace de esta crisis, en un momento en el que la compañía afronta decisiones estratégicas clave.