Emilio Ontiveros: «El plan de rescate de 11.000 millones probablemente no será suficiente»

El presidente de Afi atribuye la cautela en las ayudas al riesgo de cierres inminentes


redacción / la voz

El año que cambió nuestras vidas, el 2020, ha dejado cicatrices emocionales difíciles de olvidar y heridas económicas que todavía supuran. Aunque quedan meses difíciles por delante, el presidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi), Emilio Ontiveros, hace gala de su inquebrantable optimismo y confianza en la recuperación. Eso sí, recomienda arremangarse porque hay muchas reformas que hacer en la economía.

-¿En algún momento del 2020 pensó en encontrarse a marzo del 2021 debatiendo sobre planes de rescate a empresas?

- No nos podíamos imaginar que a estas alturas seguiríamos con amenazas serias a la estabilidad económica [...] La elevada tasa de mortalidad empresarial amenaza con seguir generando pérdidas de empleo muy significativas.

- Este viernes se aprobará un plan de 11.000 millones. Es la misma cuantía que desembolsa Alemania cada mes. ¿Será suficiente? ¿Llega a tiempo?

- Es verdad que cabe albergar dudas. Probablemente no será suficiente. Hay que tener en cuenta que la capacidad de maniobra de las finanzas públicas españolas para afrontar con ayudas la pandemia es muy limitada.

-Pero Italia, que tenía peor situación fiscal, ha invertido el 5,5 % del PIB. ¿A qué tiene miedo España?

- Creo que las cautelas respecto a las ayudas directas pueden ser de dos tipos. España es el país de Europa donde la población empresarial está más atomizada. Hay como 3.300.000 empresas, pero el 96 % son microempresas. Cuando viene un mal viento no tienen resistencia. Hay que tener mucho cuidado con las ayudas. No solo que den oxígeno para levantar cabeza un día o dos, sino procurar que la empresa aguante en el futuro. La segunda cautela tiene que ver con la posibilidad de que haya microempresas que tomen la ayuda y al día siguiente bajen la persiana. A los contribuyentes se nos quedaría cara de bobos.

- ¿Qué mecanismo sería eficaz para identificar a las que pueden sobrevivir?

- Es altamente probable que un número de microempresas que reciban ayudas acaben cerrando a los pocos meses. Creo que las autoridades están planteando ayudas a medianas, con participación en el capital para que el contribuyente no tire el dinero por el desagüe. Supongo que mirarán datos como las declaraciones de impuestos de años anteriores o datos de estructura de costes.

- Todavía hay 900.000 personas en ERTE. ¿Qué pasará con sus empleos?

-Va a ser complicado. Hay que confiar en la capacidad de recuperación de la economía. Los datos de la OCDE son esperanzadores. Pero cuando desaparezcan los ERTE, veremos el ascenso del nivel de paro. A medida que se consolide la recuperación, es probable que se absorba, pero no lo harán las mismas empresas que lo generaron porque vamos a seguir viendo una tasa de mortalidad empresarial relativamente elevada. Algunas no van a levantar cabeza, tenemos que ser un poco realistas.

- Las empresas solicitan flexibilizar el despido para aliviar cargas. ¿Sería una buena opción?

- Si se manda gente al paro, las empresas lo acabarán pasando mal porque se traducirá en menor consumo y demanda. Hay que buscar un equilibrio entre el apoyo a las empresas y mantenimiento de un nivel aceptable de empleo.

- La crisis se ha ensañado con los trabajadores temporales, y aún el 90 % de los nuevos contratos son de este tipo. ¿Cómo se soluciona este problema?

-Es un drama, un cáncer que tiene nuestra economía y que acaba pasando factura. Sería útil la simplificación contractual. Habría que buscar fórmulas similares a la mochila austríaca para que el trabajador, a lo largo de su vida laboral, fuera teniendo un fondo que incorporara la necesaria compensación por despido. También los incentivos a la productividad y a ganar tamaño.

- ¿Qué podemos esperar de los fondos europeos?

- No cabe ser muy escépticos. Es un shock positivo [de 140.000 millones] que tenemos a la vuelta de la esquina. Las autoridades nacionales y regionales tienen que conjurarse para canalizar de forma urgente y eficiente estas ayudas. Si fuera así, el impacto positivo sería tremendo.

«Que tengamos a más del 40 % de los jóvenes sin empleo o con subempleo es un suicidio»

- Con la crisis, los jóvenes pierden poder adquisitivo, los jubilados lo ganan. ¿Esto es sostenible?

- No puede ser sostenible si no reformamos de forma permanente el sistema público de pensiones. Tenemos que actuar para que haya más gente trabajando y conseguir que no se retire tan pronto. Puede sonar provocador: tampoco con 65 años. Si la esperanza de vida está en los ochenta y tantos años, ¿no es razonable prolongar la edad de jubilación? Y, ¿ser más permisivos con la presencia de trabajadores extranjeros? El Pacto de Toledo es un ejemplo de que los españoles no estamos condenados a no entendernos.

- Hay una generación que solo saber vivir en crisis. ¿Cuál es el coste de volver a darle la espalda?

- Es un mal negocio lo que estamos haciendo con los jóvenes. Que tengamos a más del 40 % en situación de desempleo o subempleo es una especie de suicidio por fascículos. Estamos desperdiciando capital humano que otros países utilizan de forma más inteligente. Creo que hay futuro si sabemos convertir los fondos de Europa en proyectos modernos, para dar salida a esos jóvenes que están deseando entrar en el mercado laboral.

- Bruselas ha aplazado la disciplina fiscal al 2023. ¿Habrá ajustes?

- La disciplina fiscal es necesaria aunque todos los organismos nos dicen que no es el momento de regatear esfuerzos. Cuando la recuperación se asiente creo que se restaurarán las normas. Me preocupa lo justo la deuda [pública], más la carga privada.

- ¿Hay riesgo de crisis bancaria?

- El riesgo en España hoy es menor que en la crisis anterior. Me preocupan las empresas zombis muy grandes que hay en otros países, aquellas que no teniendo ingresos suficientes para pagar la deuda se siguen endeudando.

- Uno de cada cuatro españoles antes de la crisis estaba en riesgo de pobreza. ¿Le preocupa que se cronifique con la pandemia? 

- Me preocupa muchísimo por dos razones. Uno, porque el exceso de desigualdad es manifestación de que la economía no funciona bien. De que una economía no está garantizando el principio de igualdad de oportunidades. Un exponente de que las crisis las pagan siempre los mismos. Me preocupa porque la desigualdad no es rentable, es un elemento que perturba el funcionamiento de las economías y genera propensión al excesivo endeudamiento. En la anterior crisis, la desigualdad -que ya venía aumentando en la distribución de la renta y riqueza- pega un acelerón y es el mismo segmento de población el que sufre. Es peligroso porque no favorece al funcionamiento de la economía, el normal funcionamiento de las empresas y porque genera propensión a la inestabilidad política, al radicalismo excesivo, que no es bueno para la situación económica.

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