El BCE y la banca esperan fusiones a medio plazo

Bankia, Sabadell y Liberbank encabezan las quinielas en España


madrid / colpisa

«Ineludible». Para el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, el «proceso de consolidación» del que tanto se ha hablado en el sector financiero durante los últimos años no tiene marcha atrás. Se refiere a las innombrables y temidas fusiones. Desde el propio sector ven ahora «un caldo de cultivo favorable» para que se den más pasos (palabra de José Sevilla, consejero delegado de Bankia).

La fuerte crisis económica provocada por la pandemia, un entorno prolongado de tipos de interés bajos y la reducida rentabilidad de las entidades -inferior en España a la media europea-han llevado al BCE a volver a poner sobre la mesa, y esta vez con más fuerza, las fusiones. «Aunque mucho de esto ya era necesario en el pasado, ahora es completamente inevitable», aseguró el pasado mes De Guindos. A priori, las entidades señaladas serían las que a medio plazo pueden terminar necesitando ayudas públicas. Por eso Fráncfort ha allando ahora el camino sin exigir unos requisitos de capital más elevados a las eventuales entidades que surjan de esos proyectos. Incluso de les permitirá usar en un período de «transición» amable para valorar los activos resultantes, a fin de «evitar la carga» de medidas «adicionales».

Al pasar la lupa por el mapa financiero español -uno de los más expuestos a la crisis en el conjunto de la zona euro-, hay tres bancos que parten en las quinierlas como favoritos para la fusión: Bankia, Sabadell y Liberbank. El número dos del banco de origen catalán, Jaime Guardiola, ve con «cierta normalidad» que se les incluya en la lista. Su homólogo en Bankia, José Sevilla, prefiere no anticipar movimientos y apunta que «en la medida que haya opciones tomaremos decisiones». Liberbank, abierta a «cualquier iniciativa», podría ser la primera en dar el paso, e incluso retomar su fallido matrimonio con Unicaja. Abanca e Ibercaja, prefieren aguardar en un segundo plano.

El argumento general al que se aferran los ejecutivos bancarios españoles es que están concentrados en el crecimiento orgánico, esto es, en prosperar por sus propios medios. Pero hay matices. El consejero delegado del BBVA, Onur Genc, dice que «si hay oportunidades, veremos... ¿Tenemos margen para hacer cualquier cosa? Al 100 %». Y en CaixaBank no dudan en sacar músculo. «Somos el primer banco en España en todas las dimensiones», afirma su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, quien admite, eso sí, que «no podemos decir que no nunca. Si hay oportunidades, nuestra obligación con los accionistas es buscarlas».

¿Cuándo se verán los primeros movimientos?

La baja rentabilidad, la necesidad de engordar las reservas y la incertidumbre sobre la exposición del sector a impagos han precipitado la caída de la valoración de los bancos en un 35 % desde el inicio de la crisis, según De Guindos. Todas las grandes entidades redujeron beneficios: el Deutsche Bank, 120 millones; el Commerzbank otros 90 millones. En España se vieron caídas mayores del 50%.

La incógnita es saber cuándo se observarán los primeros movimientos para encauzar fusiones. Desde el banco suizo UBS apuntan hacia la finalización de la pandemia «a medida que haya más visibilidad de las pérdidas en las carteras de crédito». Los analistas de Barclays apuestan por que los primeros contactos empiecen este otoño. Para Victoria Torre, responsable de Análisis y Selección de Fondos de Singular Bank (Self Bank), «será esencial que haya una estabilización en la economía». El vicepresidente del BCE admite que «en las próximas semanas y en los próximos meses» se deberían ver movimientos en ese sentido, tanto a nivel transnacional «a lo largo y ancho del conjunto de la zona euro», como con carácter doméstico «entre entidades medianas y pequeñas», aunque sin descartar que gigantes financieros participen en las fusiones.

Por el momento, la banca sigue prestando -96.301 millones en España a empresas y autónomos a fecha del 2 de agosto-, pero con el respaldo público del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Una oleada de impagos pondrá a prueba la solvencia de los bancos

cristina porteiro

Las entidades españolas tienen capital para cubrir hasta el 13 % de créditos morosos

Nadie había imaginado un escenario de estrés de esta envergadura para la banca cuando se introdujeron los test. Ni en Fráncfort ni en Bruselas ni en Madrid. La pandemia ha superado cualquier expectativa: una crisis de oferta, otra de demanda y miles de hogares y empresas sedientos de liquidez para sobrevivir al confinamiento.

La reactivación exigirá que la banca canalice cuantiosos fondos hacia la economía real en un ejercicio de alto riesgo para su solvencia. El alza del desempleo, la caída de la demanda y el potencial cierre de muchos pequeños y medianos negocios disparará la morosidad, anticipó hoy el Banco de España en su Informe de Estabilidad Financiera. El organismo que dirige Pablo Hernández de Cos señala en el documento que «la solvencia se puede deteriorar de manera significativa» si el escenario económico adverso se prolonga en el tiempo. La oleada de impagos podría tener efectos demoledores sobre la estabilidad financiera.

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