Eldorado está en Corcoesto

Elena Silveira
Elena Silveira CARBALLO

ECONOMÍA

JOSÉ MANUEL CASAL

Río Narcea Gold Mines realiza sondeos del yacimiento aurífero situado en el concello coruñés de Cabana, en el que hará una inversión de seis millones de euros

24 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?n anciano, quizá bajo tortura, contó a los conquistadores europeos del pueblo chibcha de Colombia la historia del hombre dorado. Esto bastó para que se iniciara una búsqueda de siglos de la mítica tierra de Eldorado, en la que el sol se reflejaba en un paisaje completamente áureo. Ese esfuerzo continúa hoy en día, y más cerca de lo que todos pensamos. La empresa asturiana Río Narcea Gold Mines ha decidido reabrir la antigua mina de oro de Corcoesto, situada en el Concello coruñés de Cabana, que está cerrada desde hace más de cien años. Por ahora, el yacimiento no ha vuelto a abrir sus entrañas, ya que los técnicos que trabajan en los montes de Corcoesto sólo recogen muestras para analizar posteriormente en los laboratorios. Se trata de sondeos concienzudos, de hasta 150 metros de profundidad, para determinar las reservas de oro existentes y la situación de los filones. Estos trabajos, que comenzaron en 1998 y han pasado ya por distintas fases, continuarán hasta finales del mes de junio, aunque de forma menos intensa que hasta ahora. El geólogo Lluis Boixet explica que unas cincuenta personas participan en estas difíciles tareas y que las máquinas trabajan de día y de noche. «Se trata de un yacimiento de cizalla y está dentro de una banda conocida como de Malpica-Tui, de alta deformación, y donde se precipitan los metales», afirma. Por ello, porque es una zona de filones irregulares, los sondeos deben ser lo más completos y precisos posible. Por ahora es pronto para hablar de resultados, pero Lluis Boixet es optimista y asegura que se están cumpliendo las mejores previsiones. El consejero delegado de Río Narcea, Alberto Lavandeira, ya había anunciado que el ritmo de extracción medio será de 30.000 onzas de oro al año (900 kilos), con una facturación anual de seis millones de euros. Lavandeira explicó que la de Corcoesto es una explotación «mediana-pequeña», en la que se realizará una inversión de seis millones de euros. Aclaró que lo habitual en una mina de oro «normal» es realizar una inversión superior a los 30 millones de euros. La de Cabana estará abierta unos diez años y producirá beneficios económicos lo suficientemente atractivos como para apostar por ella. De todas formas, Lluis Boixet recomienda a la gente que no intente emular a los buscadores de oro del salvaje oeste ya que a los amateurs no les compensaría el esfuerzo: por cada tonelada de roca sólo se extrae entre uno y dos gramos de oro. El material precioso, además, no se ve a simple vista. Es muy fino y en los filones está presente en muy poca cantidad, según explica Boixet. Este geólogo relata que la primera impresión de las personas que llegan a la mina de oro de Corcoesto es escudriñar la piedra, que algunas veces adquire un tono amarillento, y gritar: ¡Soy rico! Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, porque puede tratarse de arsenopirita o de las micas laminares que componen, junto con el cuarzo y el fesdelpato, las piedras gneis. De hecho, asegura que la mejor forma para localizar los granos de oro es encontrar filones de cuarzo, ya que normalmente el preciado componente se encuentra asociado a este mineral. Los expertos que analizan las muestras de los sondeos de Corcoesto se fijan en todos estos detalles y realizan una descripción geológica de los testigos extraídos del subsuelo. Después pulverizan una parte y la introducen en bolsas de plástico que envían a la sede de Río Narcea en Asturias. Son la prueba de que el oro habita en las antiguas galerías de Petón do Lobo. Por cada tonelada de roca sólo se extrae entre uno y dos gramos de oro. El metal precioso, además, no se ve a simple vista