Algún restaurante adelantó los horarios de cocina pero creen que, dados los horarios laborales, a la gente no le da tiempo de salir a cenar o tomar algo
27 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Tras numerosas restricciones, el toque de queda viene a dar la puntilla a la hostelería. En Lalín, los hosteleros comprenden que ante la situación y el aumento de los casos es necesario adoptar medidas pero se quejan de que siempre paga el pato la hostelería. Piden un poco más de margen para poder trabajar. En los restaurantes señalan que antes era la 1 de la madrugada, una hora que les parece bien o incluso hasta medianoche. Creen que lo están haciendo bien y tomando medidas y se quejan que la gente hace fiesta en los pisos.
Consideran que no se puede fijar un toque de queda con horario europeo cuando en España los horarios comerciales y laborales son otros y no queda margen para que la gente pueda salir a cenar o tomarse un café después de la cena con el toque de queda fijado en las 23.00 horas.
Xaime Rodríguez Trigas del Kubos de Lalín señala que «con eses horarios é inviable». No entiende medidas como la de cerrar las barras «porque a xente que se pon na barra é a que menos tempo pasa no local porque toma un café e vaise». Los hosteleros ven con preocupación, sobre todo, el anuncio de medidas hasta el mes de mayo y que no se le vea final a unas limitaciones que ya suman siete meses.
Los impuestos, recuerda Xaime Rodríguez, «os seguimos pagando e os empregados hai que pagarlles igual». Eso hace que sobrevivir para los profesionales del sector ya sea una empresa titánica. Álex Iglesias, del restaurante Cabanas y representante del sector en la AED, subraya que «los contagios en la hostelería suponen el 3,8 %». Ve las medidas necesarias, pero cree que un horario de cierre a las 23.00 horas es demasiado temprano. «En Portugal sería perfecto», apunta, pero en España tendrían que cambiar muchas cosas. Entre ellas, las costumbres.
Las cenas empiezan a las 22.00 horas y es raro empezar antes. El comercio cierra a las 20.00 o 20.30 horas y los supermercados aún más tarde. Si a eso le añadimos el tiempo que añaden los empleados en limpieza, hacer caja o recoger, no da mucho margen para llegar antes de las 22.00 horas a un restaurante, sobre todo, si es necesario desplazarse.
Iglesias comenta que el Cabanas amplía el horario de comedor abriendo ya a las 20.00 horas. Cree que un cierre a las 23.00 horas va a estar muy ajustado y si se pierden las noches de los fines de semana la restauración perderá un apoyo importante. Considera que el toque de queda ayudará a que la gente no esté en la calle y no se reúna en los pisos si después no puede salir de allí y confía en que la Xunta amplié, al menos a las 00.00 horas.