Las condiciones meteorológicas de los próximos meses definirán la cosecha del 2012

m. alfonso / B. Costa VILAGARCÍA / LA VOZ

DEZA

Los técnicos ignoran cómo afectará la falta de agua a la floración

24 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Hasta para un cultivo de secano como la vid la sequía que está padeciendo Galicia podría convertirse en un problema. En Rías Baixas empiezan a mirar con preocupación al cielo, pues calculan que en dos semanas comenzará el proceso de floración. Y lo peor es que no se sabe cómo podría reaccionar la planta a esta ausencia de agua. No existe precedente de inviernos tan secos y técnicos y viticultores temen que la sequía pueda acabar afectando a la futura cosecha. Las condiciones climatológicas de los próximos meses serán las encargadas de definir la producción de este ejercicio.

«En breve chegará a primaveira e se as plantas sufren estrés hídrico, haberá que regar», explica Jorge Hervella, un enólogo que trabaja para varias bodegas de la denominación. Hasta ahora, los viticultores estaban tranquilos. Hizo frío y mientras las bajas temperaturas mandan, la planta duerme, con lo que ni sufre ni padece la falta de agua. Una vez que terminen los trabajos de la poda, si el calor hace su aparición, comenzará la floración. Y es ahí cuando los viticultores se temen que pueda haber problemas.

La cuestión, explican los técnicos de Martín Códax y Condes de Albarei, es que no hay precedentes. Nunca han tenido que sufrir un inverno tan seco y por eso ignoran cómo va a reaccionar la planta. Se calcula que dentro de entre dos y cuatro semanas comenzará la floración en buena parte de las plantaciones de la denominación de origen. La falta de agua podría, según explican en Condes de Albarei, «afectar al desarrollo de la planta». Pero no están seguros. Y es que nunca se ha producido una brotación en condiciones de sequía, por lo que habrá «que ver que pasa», ratifican en Martín Códax. Será entonces cuando los técnicos deberán decidir si utilizan o no los sistemas de riego.

Retrasar la floración

Cada vez más, los viticultores de la denominación de origen tratan de retrasar la floración y, por eso, la poda se realiza más tarde de lo habitual. De hecho, según explican en el consello regulador, a estas alturas hay gente que todavía no ha terminado de podar. Y es que cuanto más tarde llegue la floración menos problemas causarán los meses de mayo y junio, que suelen ser los más complicados en lo que a condiciones meteorológicas se refiere. Mientras la floración no se produzca la ausencia de agua no preocupa demasiado. Aunque los técnicos apuntan a que no vendría nada mal un poco de agua, para que los suelos no estén tan secos cuando la vid precise comenzar con su ciclo.

Los técnicos también están de acuerdo en que la sequía afecta más a las plantaciones nuevas, que tienen más problemas para salir adelante y las que suelen precisar más agua. Los viñedos más añejos, en cambio, pueden soportar mucho mejor condiciones más extremas.

Las condiciones meteorológicas de los próximos meses definirán la cosecha

El mes de marzo suele marcar el cambio de ciclo en la denominación de origen de los vinos de albariño. En las Rías Baixas termina el frío y comienzan a subir las temperaturas, lo que implica el despertar de la vid. La planta que durante todo el invierno permaneció dormida despierta con el proceso de la floración. Y será lo que suceda durante el mismo lo que marque la futura cosecha. Una prueba de ello es la producción del año pasado. Entonces, las condiciones climatológicas acompañaron en todo momento y la denominación de origen recogió la cosecha más abundante de su historia.

Los viticultores tratan de retrasar, cada vez más, el proceso de floración. Y es que la experiencia les dice que mayo y junio suelen ser meses complicados, meteorológicamente hablando. Si en pleno proceso de brotación comienza a llover con intensidad podría producirse un corrimiento del fruto, que podría echar por tierra buena parte de la cosecha. «El problema sería que tuviéramos una primavera lluviosa y nos pillase en pleno proceso de floración», explica Ramón Huidobro, gerente de la denominación de origen.

De riego prohibido, a necesario

La sequía podría convertirse en un problema si se prolonga y viene acompañada de temperaturas altas. Entonces sí que sería preciso estudiar la necesidad de regar determinadas plantaciones, como las más jóvenes y vulnerables. Y es que una práctica que estaba casi prohibida, como el riego, se está convirtiendo en algo muy necesario en determinados años, cuando el calor aprieta y la vid sufre demasiado estrés hídrico en períodos prolongados.