Almeja de la ría, un largo proceso desde el mar hasta llegar al plato

DEZA

Desde la playa, los bivalvos pasan por varias fases antes de comercializarlos

06 ene 2009 . Actualizado a las 03:47 h.

Prácticamente la totalidad de nuestras mesas vestieron marisco durante estas fiestas. Alguno de la ría y otro procedente de países como Marruecos o Escocia. La Voz de Galicia ha querido estar presente en todo el proceso desde la captura de la almeja hasta la llegada a los hogares. Para ello, se ha puesto las botas y ha compartido una jornada de faena con las mariscadoras de Lourizán.

María Jesús Martínez, presidenta de las mariscadoras de esta cofradía, explica que la temporada de este año es muy breve, frente a los diez a doce días que están acostumbrados a faenar, este año tan solo trabajaron tres. Aún así, el precio se está manteniendo en unos niveles óptimos para poder salvar la temporada, a pesar de que el margen de beneficio se ha reducido considerablemente con respecto a otros años. Martínez muestra el proceso de extracción de la almeja: «Se coge el rastrillo, como si fueras a cavar en la arena, levantas y se queda en el aparejo la almeja y el berberecho». La cuota máxima en estos días especiales de Navidad por cada mariscadora es de 10 kilos para la almeja japónica y el berberecho y cinco para la almeja fina. Mientras explica la diferencia entre la japónica, más oscura, rayada y redonda que la fina, comenta que es muy importante trabajar las playas en las que se faena: «Hay que limpiarlas, quitarles las algas y mover la arena porque producirán más».

Para estas trabajadoras los furtivos no suponen ningún problema. Aseguran que alguno hay pero «son contados, además se realizan turnos de vigilancia para evitar que vaya a más», resuelve la presidenta.

«Se vierte directamente»

Martínez se queja de que no controlen más los vertidos fecales en la ría: «Las tuberías son muy antiguas, a la altura de Ence hay un aliviadero donde se vierte directamente al mar. Ya hemos puesto denuncias en Seprona y en la Consellería de Pesca», subraya. La presidenta opina que se debería delimitar la catalogación de Zona B o C en áreas más pequeñas porque hay parcelas que ofrecen óptimos resultados de análisis y están catalogadas por zona C, al encontrarse cerca de un área contaminada.

Una vez que las mariscadoras recolectaron su cuota de almejas, comienza el proceso de selección. Los bivalvos pasan por unas máquinas que dividen el marisco en varios tamaños, desechando el que no cumple la talla mínima. A partir de este momento, comienza el proceso de comercialización. El género se transporta en camiones que lo trasladan a la lonja de Campelo. A las siete y media de la tarde se inicia la subasta, cada uno de los compradores porta su mando a distancia para pulsar el precio más adecuado.