El «antidoping», lo ideal y lo real

La puesta en marcha de controles a deportistas aficionados aún parece lejos


redacción / La Voz

La alerta que emitió la Agencia Española para la Protección de la Salud en el Deporte (Aepsad) sobre el incremento del dopaje por parte de deportistas aficionados en carreras populares y la recomendación de los especialistas en medicina deportiva -el presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte (Femede), Pedro Manonelles, así lo indicó en La Voz- de que se realicen controles para detectar sustancias prohibidas en este tipo de competiciones alejadas del profesionalismo abren un frente sin explorar en un mundo asociado a hábitos saludables. Los médicos aluden a que si no se ataja convenientemente, se convertirá en un problema. Pero la realización de estas pruebas antidoping todavía parece lejos. Debe superar varias barreras difíciles de franquear.

Coste económico

Cada control, 200 euros. La mayor parte de los controles antidopaje que se hacen en España los ejecuta la Aepsad. Para ello, el departamento que dirige el gallego Enrique Gómez Bastida sacó a concurso público la adjudicación del servicio, que incluía entre 4.000 y 5.000 muestras al año. Finalmente, el concurso se adjudicó por 911.000 euros. Es decir, la horquilla del coste de cada control oscila entre los 227,75 euros y los 182,2. Casi un millón de euros salidos de las arcas públicas para hacer en 365 días tantos controles como la octava parte de los 34.000 participantes en la Behobia-San Sebastián.

«A nosotros no nos parecería mal, pero hay que ir paso a paso. Ni siquiera se ha constituido la comisión autonómica prevista en la ley para temas de dopaje en deportistas profesionales, por lo que hablar ahora de este tema parece prematuro», explica el presidente de la federación gallega de atletismo, Isidoro Hornillos, quien recalca: «Además, creo que la inmensa mayoría de quienes participan en estas populares son deportistas con mayúsculas, no recurren a las trampas, porque para ellos es un desafío personal».

Trabas legales

Fuera del ámbito federativo. De las más de 150 carreras populares que se corren en Galicia, hay algunas que se escapan al ámbito federativo, son organizadas por entidades privadas. En la Ley Orgánica de protección de la salud del deportista y lucha contra el dopaje en la actividad deportiva solo deja abierta la posibilidad a que se realicen controles en las carreras oficiales. «Soy partidario, y por eso estoy luchando, de que sea obligatorio que todas las pruebas estén bajo el paraguas de la federación. Pero no solo en atletismo, en ciclismo, natación...», dice Hornillos. «Porque al final, nosotros, por ejemplo, podemos vigilar si un atleta suspendido por dopaje participa en una competición o no», agrega.

El listón profesional

Demasiado para un amateur. Otro de los problemas que se plantea a la hora de establecer controles antidopaje a corredores aficionados es si se debe utilizar el mismo baremo que para los profesionales. Hay productos para curar un simple resfriado que significarían un positivo para un deportista de élite. Ese exceso de celo, justificable en un mundo donde se mueven muchos intereses económicos y donde los cuerpos se afinan hasta el límite, no parece el más indicado para los amateur.

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