Las cuentas pendientes y los éxitos de los diez años de la torre de Hércules como sello de la Unesco
A CORUÑA
El distintivo mundial aseguró la protección de faro romano y la proyección de la ciudad
20 abr 2019 . Actualizado a las 18:48 h.«Una obra única y excepcional» así definieron los expertos de la Comisión del Patrimonio Mundial de la Unesco a la construcción levantada en el siglo I por Caio Servio Lupo: el faro romano en activo más antiguo del mundo pasaba a formar parte en el 2009 de los monumentos reconocidos con el sello de patrimonio mundial de la humanidad. Este mes de junio se cumplen diez años de la decisión que elevó a la torre de Hércules al estatus del que ya gozaban en Galicia el casco histórico de Compostela, el Camino de Santiago y la muralla romana de Lugo. Un reconocimiento al que ahora aspira la Ribeira Sacra.
«Ha posicionado a A Coruña como destino turístico y ha contribuido a mejorar y proteger el entorno. No es solo la Torre, sino los parques que la rodean. Una proa al mar donde se iban a construir bloques de ocho pisos de altura para los que ya se habían concedido licencias», valora Andrés Precedo, catedrático de Geografía Humana y autor de una investigación sobre el faro rehabilitado en el siglo XVIII, de ahí su estética neoclásica.
«Si ahora A Coruña aparece en los circuitos turísticos es gracias al sello de la Unesco», subraya Precedo. Una opinión que comparte Lanzada Calatayud, la gerente del Consorcio de Turismo de A Coruña. «Junto al Deportivo, son los iconos más internacionales de la ciudad», dice Calatayud. El primer efecto, para ella, fue interior. «Generó un orgullo entre los coruñeses y una mayor conciencia sobre la conservación del enclave», apunta. Fue esta vinculación del monumento en la vida de la ciudad, «uno de los aspectos que valoró la Unesco», remarca Calatayud.
Mejoró y protegió el entorno, donde se iban a construir bloques de hasta ocho pisos
Asignaturas pendientes
Andrés Precedo apunta en una dirección a la hora de enumerar lo que echa en falta: «Además de recuperar el tranvía histórico, un centro de interpretación como manda la Unesco, y no una instalación provisional como la actual». El experto en Geografía Humana propone ubicación: «Un aula museística a la altura en la antigua cárcel». Catalayud confirma que el centro es uno de los «puntos incluidos en el Plan Director de la Torre» por desarrollar.
Seguridad y cuidado del entorno
En el aspecto de la seguridad, el sello de la Unesco introdujo otra obligación: el actual plan de autoprotección, para los visitantes y para el propio faro. Y, aunque las inmediaciones experimentaron una considerable mejora y se evitó el afloramiento de iniciativas urbanísticas al borde de la costa, el entorno del faro tiene puntos negros. La senda que discurre paralela al paseo marítimo hasta Adormideras es un inmenso zarzal. Aquí estaba proyectado un bombazo urbanístico que, desde el 2009, quedó en el limbo.
Generó un orgullo y una mayor conciencia sobre la conservación del enclave
Actos conmemorativos
Desde el Consorcio de Turismo se preparan para la celebración. Diseñaron un logo que repartirán en pegatinas en los locales de A Coruña y, a partir de mayo, darán comienzo las actividades en las que no faltarán actuaciones musicales, recreaciones históricas y proyecciones audiovisuales. La torre cuenta, ilumina y suena serán los títulos de los eventos para los cuentan con el asesoramiento de organismos como el Instituto José Cornide.