La punta de la lengua de Santa Cristina es de A Coruña y sus socorristas también
OLEIROS
No todo el arenal pertenece a Oleiros. La zona frente a As Xubias se gestiona desde María Pita, que paga a los dos miembros de salvamento que la vigilan
09 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La punta de la lengua de la playa de Santa Cristina no es de Oleiros. Se la «quitó» A Coruña hace un siglo, en 1926, cuando se registró el acta de deslinde que dividió el arenal en dos por una línea imaginaria: la mayor parte, para Oleiros, y la zona de arena frente As Xubias, para la ciudad herculina.
La frontera no ha cambiado desde entonces y nadie se queja. Todo lo contrario. Ambos ayuntamientos conviven en armonía. Es más, desde el gobierno oleirense explican que se tomó la decisión de que ellos se ocupasen de los servicios de mantenimiento y limpieza para evitar que el Ayuntamiento coruñés tuviese que trasladar maquinaria todos los días exclusivamente a la punta de la playa. Así, solo tiene la obligación de desplazar dos socorristas, que se pasan el día en esa zona que, por cierto, es la más peligrosa debido a las fuertes corrientes y a los remolinos que se forman.
Martín Palacios e Iván Centeno son dos de los miembros de Salvamento de A Coruña que todos las mañanas a partir de las 11 horas, caigan chuzos de punta o se tuesten al sol, ahí están en la punta, junto a su bandera. Con la única sombra de una gorra, pues dicen que en ese lugar no pueden clavar una sombrilla «porque el viento que aquí sopla se la lleva volando y tenemos que ir corriendo tras ella».
Pero eso es lo de menos en una zona con grandes corrientes y remolinos. «Esa es nuestra máxima preocupación», dice Martín Palacios, el jefe del grupo de Oza y Santa Cristina. Cuenta que en lo que va de verano no han tenido ni un susto. «Nuestra principal labor es la de la prevención. Al tratarse de una zona con riesgo para el baño, nos esforzamos en prevenir, en avisar», añade Iván Centeno. Y precisamente por eso, por vigilar una orilla que no tendrá más superficie que la de dos campos de baloncesto, donde los bañistas la evitan por las fuertes mareas, apenas se mojan más que para refrescarse.
Fuertes corrientes
Es tal la fuerza del mar cuando sube o baja la marea en la ría, que «a veces vemos cómo gente que va en paddle surf en contra de la corriente no se mueve del sitio por mucho esfuerzo que hagan», dice Iván Centeno. De vez en cuando tienen que llamar la atención a alguien por cruzar la ría nadando desde As Xubias. «Es cierto que la mayoría que lo hace son personas del barrio marinero coruñés que llevan desde los 7 años haciéndolo, conocen la zona y saben cuándo cruzar o no, pero estamos obligados a advertirles de que eso está prohibido. Y además pueden animar a jóvenes sin esa experiencia a imitarlos».
Aparte de eso, la ría engaña. «Puedes caminar con el agua por la rodilla y, de pronto, das un paso y no das pie», dice Iván Centeno. Otro de los problemas en esa zona son algunos usuarios de motos de agua. «Pasan a gran velocidad e incluso se dan casos que lo hacen fuera de sus límites, pegados a la orilla. Es un riesgo muy alto, porque a esa velocidad, saltando olas, puede que no vean a una persona nadando», dice Martín Palacios.
Lo mejor es que no trabajan solos. Lo hacen mano a mano con los socorristas de Oleiros que cubren el resto de la playa. Están conectados y cualquier problema que surja, ya sea en la punta de la lengua o en el resto del arenal, se coordinan y suman esfuerzos y medios. Porque Oleiros aporta, además, una moto de agua. Sus socorristas no dudan un segundo en acudir a la punta de la lengua en caso necesario.