Un equipo gallego descubre un nuevo y revolucionario sistema de transporte de fármacos a las células

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN / LA VOZ

CIENCIA

El científico Javier Montenegro,  responsable del equipo que ha promovido el hallazgo en el Ciqus
El científico Javier Montenegro, responsable del equipo que ha promovido el hallazgo en el Ciqus PACO RODRÍGUEZ

El hallazgo, publicado en «Nature», abre un campo científico que permitirá aumentar la eficacia de los medicamentos

23 mar 2022 . Actualizado a las 20:25 h.

Agua y aceite. Son dos sustancias antagónicas, que se repelen, pero cuya combinación es necesaria para transportar los fármacos a las células. El aceite para traspasar la membrana lipídica que las protege y el agua para disolver el medicamento en su interior. Esta inusual mezcla se consigue con las moléculas anfifílicas, que contienen una parte hidrofílica, soluble al agua, y otra hidrófoba, que la repele. Es la base sobre la que se sustenta el sistema de liberación de fármacos utilizado en las últimas décadas, en el que el principio activo se envuelve en lípidos o polímeros que reúnen estas cualidades y que se utilizan como vehículos de transporte. 

Pero esta exitosa estrategia tiene sus limitaciones: en ocasiones este comportamiento puede dañar la membrana y, en otros, los compuestos anfifílicos muestran poca solubilidad, lo que puede limitar la efectividad de los fármacos.

Ahora, en un nuevo y revolucionario abordaje un equipo de científicos del Centro Singular de Investigación en Química Biolóxica y Materiais Moleculares (Ciqus) de la Universidade de Santiago, en colaboración con científicos de la Jacobs University de Bremen (Alemania) han descubierto un nuevo vehículo de transporte de fármacos al interior de la célula que rompe el dogma establecido y que abre un nuevo y prometedor campo de investigación. Los nuevos portadores son clústeres de boro con forma esférica, carga negativa y una excelente solubilidad en el agua, lo que, a priori, podría aumentar la efectividad del medicamento. El hallazgo ha sido publicado en la revista científica Nature, lo que da prueba de la relevancia del descubrimiento.