Una pareja que vive en O Barqueiro posee, con 1.200 piezas, la mayor serie de vasijas de barro de España Isabel y Manolo tienen una hija que estudia Ciencias del Mar. Es el gran tesoro de su vida, aunque a lo largo de ella también han sabido dividir su corazón entre los 1.200 botijos que atesoran y que tienen repartidos entre sus casas de Madrid y O Barqueiro. Cada una de las vasijas de barro les recuerda una vivencia, la cara de un alfarero... Cada seis meses los miman: los bajan de sus estantes y los llenan de agua, el mejor regalo para el barro. Se trata de la mayor colección de botijos tradicionales de España.
15 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Los botijos forman parte de la vida de la acuarelista Isabel Fernández y de su marido Manolo, que viven a caballo entre Madrid y Mañón. «Empezamos a coleccionarlos _explica ella_ porque nos gustaba viajar». Buena excusa para comenzar a atesorar vasijas elaboradas de modo artesanal. «El botijo era lo más tradicional y autóctono de la península. Había tal variedad...». Así, poco a poco, botijo a botijo, fueron reuniendo la mayor colección de España. Ahora, la mitad de ellos _cerca de quinientos_ se encuentran repartidos en todos los rincones de su casa de O Barqueiro, los justos para que no les roben la visión de la ría, pero sí los necesarios para que hayan tenido que sacrificar los libros. «Tenemos botijo tradicional tradicional», dice Isabel. Joyas como una vasija de hace 200 años cocida por un alfarero de Maello (Ávila), otra que compraron tras viajar 17 veces a Hinojosa del Duque (Córdoba)... Cada una forma parte de un «montón de viajes y de relaciones con mucha gente» y cada una «representa algo». La colección incluye también piezas de sus primeros contactos con Galicia. De hecho, siempre recordarán el primer botijo que adquirieron en estas tierras. Se trata de una vasija comprada hace 25 años en Mondoñedo que les costó un día sin comer. ¿Y el mas querido? «Pues éste, de Talavera, que lo compró mi madre cuando yo nací». La colección de barro sigue creciendo.