En las elecciones de junio habrá casi 350 electores menos que en las de diciembre
12 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El censo electoral de la Costa da Morte en las próximas elecciones del 26 de junio será el más bajo de la historia en la comarca y en cualquier cita de votaciones: locales, autonómicas, generales o europeas. Por primera vez estará por debajo de los 97.000 electores en los 16 municipios de Bergantiños, Soneira, Fisterra y Cerceda. La cota más o menos psicológica de los 100.000 ya se superó no hace mucho, en abril del 2014, cuando se cerró para los comicios al Europarlamento rozando los 99.000. Desde entonces, el desplome es continuo, sin excepciones, acorde a la caída del padrón de población, que incluye a todos los habitantes (el electoral, solo a los que han cumplido 18 años en adelante).
El habitual relevo generacional, con nuevas incorporaciones, es una utopía en la Costa da Morte. En menos de medio año, el descenso general es de casi 350 personas, con lo que las pocas altas no compensan de lejos ni las defunciones ni las migraciones. En los últimos cuatro años y medio se ha acelerado el de manera alarmante el fenómeno del descendo de votantes en la comarca.
A efectos prácticos, la relevancia es escasa (la participación en las urnas suele rondar el 70 %: algunos se pasan un poco, y otros están algo por debajo), pero lo peor es lo que hay de fondo: una caída de la población como nunca se había visto.
Si la comparación no es con las elecciones de diciembre del año pasado, sino con las de noviembre del 2011 (que, a efectos reales, va a ser la comparación más adecuada como legislatura si no se repiten los comicios) la caída es nada menos que de casi 4.000 personas. Mucho más que un municipio entero como Dumbría, y casi como Fisterra, Cabana o Zas.
Y, una vez más, en el lado contrario está el censo en el exterior. La relevancia es nula, porque el índice de votación en el extranjero, desde que el voto es rogado, es prácticamente inapreciable, aunque eso solo se tenga en cuenta en las municipales. De ser decisivos, movilizando viajes de candidatos a alcaldes sin parar, pasaron a ser totalmente prescindibles. Pero permite analizar la radiografía de lo que pasa: cada vez hay más gente de la zona que reside fuera. El pico fue importante cuando hubo luz verde para lograr nacionalizaciones de segundas generaciones, pero hace ya mucho que eso acabó, y sigue al alza. En Suiza, por ejemplo, no para de crecer. En concreto, 32.640 personas que podrían votar (en la realidad no lo van a hacer ni 500). Son más que Carballo, que es el municipio más poblado de la zona. Y si se suman los menores de 18 años, sería la octava ciudad gallega. En este caso, la progresión es casi paralela. Desde los comicios del 2011, el crecimiento es de más de 3.500 personas.
En este sentido, sigue habiendo notables diferencias. Vimianzo ya tiene caso 4.000 vecinos con derecho a votos en el extranjero; Fisterra, más de 2.300, y Carballo, más de 5.000, una de las cifras más elevadas de toda Galicia (mil más que Ferrol, por ejemplo).