La lista de la compra de nunca acabar

r. domínguez A CORUÑA / LA VOZ

CARBALLO

PACO RODRÍGUEZ

El Chuac destina más de 1,6 millones de euros a la alimentación de los pacientes ingresados

09 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

A lo largo del 2016, alrededor de 40.000 personas estarán ingresadas en el Complexo Hospitalario Universitario A Coruña. Y lo harán una media aproximada de diez días. Durante su estancia, además de medicamentos, pruebas, operaciones y cuidados... comerán. Para ello, la Xerencia de Xestión Integrada contrata lo que se denomina suministro sucesivo de productos de cocina, probablemente la lista de la compra más larga de la ciudad para unos fogones que, hoy por hoy, dan forma también a la cocina más grande de Galicia.

La factura tiene muchos números, más que los económicos, y mucho más gruesos que una cesta de la compra media. Es una cuestión de dimensiones. «Este año llegaremos a 450.000 dietas», argumenta Carlos Corral, el jefe de hostelería del complejo coruñés, en alusión a los menús que se prepararán para alimentar a toda una ciudad sanitaria, que se come algo más de 1,6 millones de euros cada año.

Algunos datos dan idea del volumen. El reparto de botellines de agua, elemento vital por excelencia, supera el millón largo: más cien mil al mes porque todos los días se hacen llegar dos veces al día a las 1.200 camas ocupadas. Pero hay muchos más, y solo por citar algunos ejemplos, se consumen más de 22.000 litros de aceite, 8.500 de arroz, y en pollo rondan las 40 toneladas entre zancos, pechugas y demás piezas.

«Apostamos por lo fresco y los productos de primera, que recibimos enteros, aquí se deshuesa, se filetea...», explica el responsable de una cocina con 25 cocineros y 170 pinches que cada día ofrece tres menús a elegir a los enfermos, salvo los que por indicación médica tienen restringida la dieta.

La hostelería ha incorporado además un equipo de I+D+i y «hacemos pruebas con el personal, que es el más crítico porque está aquí todos los días». Son 25.000 los menús que se elaboran al año para los trabajadores autorizados. «Si están operando, así terminen a las dos de la madrugada tienen que tener algo para comer», indica Corral.

Para dar respuesta a todo ello, la cocina está abierta 22 horas al día los 365 días del año y siempre hay una persona de guardia. Además, en todas las plantas hay en el control de enfermería un suministro básico de emergencia con manzanilla, yogures o fruta.