Para quedarse de una pieza

Víctor Cacho CARBALLO/LA VOZ.

CARBALLO

Los artículos de pequeño tamaño son los que más se están vendiendo en la exposición artesanal de Buño, que cerrará sus puertas el próximo domingo

10 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Do que máis se sorprende a xente que vén por primeira vez aquí é da gran variedade e da calidade das pezas que encontran», indicaba ayer Antonio Pereira, presidente de los alfareros de Buño, bajo la carpa de la Casa do Oleiro. Allí, diez negocios comparten el protagonismo desde el viernes en una Mostra de Olería que celebra hasta el domingo su 27 edición. Y aunque el lunes no dejó una gran entrada, los comerciantes coincidieron en que durante el fin de semana vivieron una buena jornada de ventas.

«Sabiamos que esta edición non ía ser como a do ano pasado en canto ao número de visitas, polo tema da crise principalmente, e aínda así non me imaxinaba que fose vir tanta xente», comentaba Pereira. «A ver se aguantamos o tirón», concluye.

Desde O Rulo, Falsete, Faya, Olería Aparicio, Casa Amalia, Alfarería lista, Feituras, Creare, Mindiringuín y Obradoiro Cambón explican además que el ritmo de ventas está siendo muy aceptable y, en general, coinciden en señalar -otro año más- que las piezas pequeñas y de tamaño medio son las que se llevan la palma. «A xente non quere cargar moito con elas», señala Xulia desde la Olería Aparicio. «Os clientes prefiren os detalles pequenos e o gasto medio vai entre os 8 e os 12 euros», añade el presidente de los alfareros locales.

Antiguo y moderno

Uno de los principales reclamos en la feria son las piezas tradicionales, como las queimadas, los botijos, las xerras o los falsetes. Otros visitantes se dencantan en cambio por los objetos modernos y de diseño en forma de cuencos, ánforas o elementos decorativos con figuras celtas. En muchas ocasiones, son los dueños de locales de restauración los que piden arcillas en las que presentar sus recetas, como fuentes o platos específicos para las tortillas.

En la muestra se pueden encontrar además figuras diminutas de decoración o artículos para el hogar: relojes de pared por veinte euros, marcos de fotos a doce, espejos o incluso lámparas. Pendientes, broches o colgantes desde tres euros completan la oferta.

En la carpa hay también un espacio para el recuerdo. Sobre un par de mesas, decenas de fotos de antaño recogidas en varios cuadernos aguardan poder revivir, de boca de los vecinos, las historias y anécdotas que allí se quedaron para siempre.

La mostra se complementa día a día con el centro de documentación O Alfar, la colección de alfarería gallega de Luciano García Alén y una muestra sobre el encaje de Camariñas, en el Centro Comarcal Bergantiños; y un taller de barro y las exposiciones Os nosos oleiros, en la planta baja de la Casa do Oleiro, y Oleiros de Buño, maquetas náuticas de Sigfredo Amigo Casal y una serie de carteles en la planta primera del edificio. Y mientras, fuera, Justo Veiga seguirá hasta el domingo con su demostración de cestería.

Hoy, como actividad extraordinaria, se llevará a cabo un concurso de modelado y juegos para los pequeños desde las cinco.