Un contenedor con mucha miga

CARBALLO

En la calle de A Mixirica, un enorme contenedor dificulta el paso. Lo colocó un vecino que se niega a que construyan una acera en la que dice que es su propiedad

06 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Todo el mundo se quedó con la anécdota: un Citroën BX del 87, aparcado en la calle de la Mixirica, provocando las quejas de los vecinos y la apertura de diversos litigios y órdenes no cumplidas. Así llevaba dos años y medio, hasta que el pasado 26 de agosto, en lugar del coche apareció un contenedor de gran tamaño. Su dueño, Pedro Canosa López, negó que estuviese dentro el vehículo. Hay vecinos que dicen que sí lo está, y de hecho el propietario del edificio anexo, Jesús Castreje, tiene un vídeo en el que se refleja cómo se introduce en él. Ayer facilitó a esta Redacción las imágenes de la operación, en la que intervino una grúa.

Pero, ¿qué hay detrás de todo este embrollo? Canosa dice que el contenedor está en una parcela que es de su propiedad. El Concello asegura que no, que esa es una calle pública, en un terreno fruto de las cesiones obligatorias correspondientes, pero que en todo caso los tribunales ya dirán la última palabra porque la cuestión está en ellos. En esa parcela se pretendería construir una acera para dar servicio al edificio de al lado. Pero, con el contenedor, y antes con el coche, no es posible. Es una medida de fuerza.

Pedro Canosa niega taxativamente que ese terreno lo haya cedido, y que por lo tanto es suyo: «No aparece documentación que pueda justificar la formalización de la cesión de dichas propiedades». Dice más: reta al alcalde a que muestra alguna documentación que pueda acreditar tal cosa: «Siendo así, retiraré el contenedor, aunque el constructor del edificio seguiría incumpliendo, por no respetar los cuatro metros debidos».

Pedro Canosa se hace más preguntas. Una, cómo se pudo dar licencia a nombre del contratista del inmueble «dos años antes de ser dueño del terreno». Otra, que «cómo es posible realizar una obra mayor con una licencia caducada». Denunció este hecho, pero le respondieron que había sido un error, y que el permiso correspondía a otro edificio, «no especificando cuál». A Canosa le intriga que, «como la obra carecía de licencia, se le dio en una comisión de gobierno del 28 de diciembre del 2008, cuando se supone que el Ayuntamiento no podía darlas. Parece ser que el alcalde y sus discípulos no se enteran de nada, o no se quieren enterar más que de lo que les conviene».

Al alcalde, José Manuel Traba, le recuerda que «si se da licencia de nueva edificación hay que ceder, entre ambos dueños, los terrenos para vial público y servicios». Insiste en que el constructor no ha cedido «ni un centímetro. ¡Vaya ley, la del señor alcalde!». Asegura que se ve «obligado a actuar así (tanto con actuaciones diversas como con la colocación del coche-contenedor «para -dice- defender mi propiedad». Y le pide al regidor que no abuse de su poder «ni de los ciudadanos humildes». Y lo dice tras declarar que fue votante del alcalde actual. «Y de eso me arrepiento mucho», aclara.

Finalmente, asegura que intentó arreglar este problema varias veces «por las buenas, con tres reuniones con el alcalde», que tiene todos los papeles en orden (aporta numerosa documentación, asistido por su abogado), que una denuncia por prevaricación contra el alcalde fue archivada, «pero provisionalmente», y que «se hace una calle» a su costa. Incluso que, «se a casa fose dereita, respetando a liña correspondente, non pasaba nada, retiraba un metro ou dous, e xa estaba».

Otros argumentos

¿Y qué dice el constructor del edificio lindante? ¿Cedió o no cedió?

Jesús Castreje Durán rebate todos sus argumentos. Primero, que la calle a la que se refiere «é publica, está na escritura correspondente e tamén nas normas urbanísticas». Asegura que de eso no hay duda. Segundo, afirma que sí cedió lo que le corresponde: «Cedín 1.175 metros cadrados, está nas escrituras ante notario e tamén aparece así no Concello», añade. Castreje entiende que Canosa se dedica a «provocar», e ignora por qué lo hace: «Non o sei, se cadra por envexas, ou por outras historias, tal vez por pleitos que perdeu coa miña familia, igual ten algún tipo de rencillas. Eu a ese señor nunca lle fixen nada». Por eso no entiende esta persecución:«Se ten algo contra min, vale, pero que non vaia contra terceiros», en referencia a los titulares de los pisos del edificio que él construyó. Castreje asegura que ha tenido que aguantar moito. «Mandoume o Seprona e todo estaba correcto. Despois a Urbanismo, e igual. En Corcubión arquiváronlle unha denuncia. E así, todo». Cree que colocar el coche, y después el contenedor, en la calle de la Mixirica «é algo horrible, sexa por parte de quen sexa». El constructor considera que Canosa «é dos que quere que todos vaian pola lei, menos el: debe ser o único que pode coller pulpo pequeno, ou en veda, ou botar unha pranta a maiores, fai o que quere». Considera que, por culpa de «ese señor, cousas máis importantes van con retraso». Canosa, por su parte, señala que las irregularidades están en todo el proceso de la obra correspondiente.

¿Y el alcalde? José Manuel Traba se muestra tajante: «Si que tiven reunión, pero non admito que se me intente forzar a cometer unha irregularidade. Eu non funciono a base de chantaxes -e o que pense iso equivócase moito- senón de respectar a legalidade, como por certo quedou demostrado nas sentenzas deste caso».

Traba señala que la calle de la discordia «é pública. Fíxose nos tempos dun alcalde, inventariouse cando entrou o seu sucesor, cando chegou Valentín Castrege [su antecesor, también del PP, y ya fallecido], xa estaba feita e inventariada. As obras leváronse a cabo con fondos da Deputación, supervisada por técnicos da Deputación. Non sei que máis queren». Mientras, la polémica sigue en los juzgados, porque Canosa abrió procedimientos por la vía civil (cuestiones de propiedad, vistas y paso) y la contenciosa, por la construcción del edificio en su conjunto. El alcalde explica que los primeros fallos ya le han dado la razón, y que la propiedad discutida de la parcela donde se asienta el contenedor también la dirimirán los jueces.

Mientras, el contáiner con el BX en el interior (al menos lo estaba en el momento en que se grabó el vídeo) sigue en su puesto en la calle de la Mixirica.