Los días de lluvia y viento la casa de la familia Amado García apesta. El motivo es el montón de estiércol que sus vecinos han depositado en el camino que hay detrás de su vivienda, situada en la pequeña aldea de Cotón, en la parroquia cabanesa de Cundíns. Según varias sentencias emitidas por distintos juzgados de Carballo, el lugar en el que han depositado los excrementos porcinos es un camino público, por lo que, a instancias de la familia Amado García, que han pedido reiteradamente que se cumplan dichos fallos, la Policía Local de Cabana e incluso la Guardia Civil se ha personado en varias ocasiones para recordar a sus vecinos que no pueden hacer uso de la vía como les plazca. La situación ha llegado hasta tal extremo que incluso han convertido el camino en una especie de garaje privado y han aparcado un remolque. Un vehículo que, según los afectados, lleva más de dos años en el mismo lugar, delante de uno de sus portales, por lo que no pueden acceder a sus fincas.
«Isto é unha tortura», asegura María Amado, quien ya se ha cansado de llamar al Ayuntamiento para denunciar la situación. Se siente impotente porque, a pesar de que varios juzgados les han dado la razón, el camino sigue ocupado por sus vecinos. «Convertiron o camiño nun vertedeiro e botan alí toda a merda que se lles ocorre, só para facer dano», dice mientras muestra las sentencias favorables y explica que el Seprona ya ha visitado varias veces la zona y ha alertado que el depósito de purines en el camino puede ser muy peligroso, «xa que se filtra ás tuberías».
La versión de sus vecinos, sin embargo, es completamente distinta. Según aseguró ayer María Varela, propietaria de la vivienda, el camino no es público, sino que forma parte de su propiedad. Insiste en que los jueces le han dado la razón, pero se niega a mostrar las sentencias. Ni siquiera quiere enseñar las escrituras, aunque insiste en que incluso un ex alcalde de Cabana le dio la razón. Argumenta que el estiércol ha sido depositado en su propiedad y que aunque el remolque impide el paso a la finca de la familia Amado García, dice que éstos pueden entrar por otro lado.
Las sentencias, sin embargo, aseguran que aunque María Varela insiste en que el camino es de su propiedad, «todavía no ha podido probarlo», y que, en cualquier caso, debe mantenerlo despejado.