El asesino de Valga a la Guardia Civil: «Nunca diré dónde compré el arma»

La premeditación se probará al saber cuánto tiempo pasó entre la compra y el uso

Investigadores policiales en la casa donde se produjo el crimen
Investigadores policiales en la casa donde se produjo el crimen

VIGO / LA VOZ

Calibre 32, nueva, poco común en el mercado negro, número de serie borrado y tambor con capacidad para seis balas. Disparó 15, por lo que el autor confeso de la matanza de Valga, José Luis Abet, cargó la pistola en tres ocasiones para asesinar a quemarropa a su exmujer, a su exsuegra y a su excuñada. Tres muertos en pocos minutos y concentrados en 15 metros cuadrados que evidencian la barbarie. A pocos pasos, en el coche de Abet, una caja con otros 25 proyectiles. El arma, una vez resuelta la parte policial y judicial con la imputación de las tres muertes a Abet, ya es el nuevo epicentro del caso.

Saber cómo, cuándo y dónde la compró resulta fundamental para demostrar la premeditación, por lo que conocer el tiempo transcurrido entre su adquisición y el triple crimen resultará crucial. Pero la colaboración de Abet se limitó a entregarse y facilitar la ubicación de la pistola y las balas en el río Tambre. Sobre el revólver, se mostró rocoso desde el principio: «Nunca diré dónde compré el arma». Lo aseguró el mismo día de su detención (el lunes) en dependencias de la Guardia Civil en Pontevedra, delante de agentes y camino de los calabozos para pasar la noche.

Su intención, minutos antes de ser asistido por su abogado, era prestar declaración oficial para ratificarse como único autor del triple crimen. Pero una reunión previa con el letrado (la nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal otorga este derecho) le hizo cambiar de opinión y guardar silencio una vez sentado frente a los investigadores. Abet se mostró muy tranquilo, incluso relajado, pese a las pocas horas que habían pasado desde que se manchó las manos de sangre y pólvora.

Imposibilidad de defenderse

Otra línea de investigación aún por concretar pretende demostrar que las tres víctimas no tuvieron posibilidad de defenderse. En el caso de la exmujer de Abet resulta evidente, ya que la sorprendió dentro del coche. Las casuísticas de la excuñada y exsuegra, aunque parecen evidentes, hay que argumentarlas en diligencias para que, una vez en el juicio, sea un indicio más para lograr que el triple crimen se tipifique de asesinato y no de homicidio. Este delito implica menos años de cárcel y no posibilitaría la prisión permanente revisable, condena que, inicialmente, ya valoran la Fiscalía y la jueza instructora.

La pistola seguía ayer en la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra a la espera de ser trasladada al departamento de balística, que depende de criminalística, en A Coruña, el único de Galicia y con más medios para su análisis. De forma paralela, los agentes del grupo de Personas de la Policía Judicial de Pontevedra harán gestiones para completar el trabajo. Explican fuentes de la investigación que resulta evidente que Abet se hizo con el revólver en el mercado negro, y que posiblemente tenía tanta munición al haberse visto obligado, por imposición del vendedor, a comprar todo junto. La otra opción sería quedarse sin el arma.

Hablar de Portugal como punto de origen siempre tiene sentido cuando se localiza un pistola ilegal en Galicia, ya que todavía circulan muchas armas de los arsenales que llegaron al país luso procedentes de sus colonias en África una vez disueltas y que acabaron poniéndose en circulación por cauces ilegales. Las mismas fuentes concluyen que, al menos hasta ayer, no se podía hablar del origen de la pistola al no haberse iniciado las pesquisas. Lo que está por decidir, también en relación con el revólver, es si el delito de tenencia ilícita de armas, del que será acusado Abet, será instruido en una pieza judicial diferente o se concentrará todo en un solo procedimiento.

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