Emilio Montero, propietario de Casa Rosita, falleció el pasado lunes
02 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Hubo un tiempo en el que hablar de restauración en Cambados era hablar de Casa Rosita. El triunfo de este negocio familiar fue obra de Emilio Montero González. El que fue uno de los primeros hosteleros de Cambados, sino el primero, falleció el pasado lunes, a los 93 años de edad. Trabajador incansable, logró convertir una pequeña casa de comidas familiar en uno de los restaurantes de más nombre.
Fue en el año 36 cuando Milucho se hizo cargo del negocio que en su día había fundado su abuelo. La culpa la tuvo su madre, Rosita, que fue la que dio nombre al negocio. Y es que en plena Guerra Civil, solicitó al Gobierno central que desmovilizara a uno de sus cuatro hijos, pues todos estaban en el frente y la casa se había quedado sin hijos varones. Su petición fue atendida y Milucho, que entonces tenía 18 años, dejó la contienda y regresó a Cambados.
Desde entones, y casi hasta el fin de sus días, su vida estuvo ligada al restaurante. Primero fue una casa de comidas y una tienda de ultramarinos a la que se entraba por la calle Isabel II. Tenían también un pequeño hotel, de trato muy familiar, por el que pasaba todo el que llegaba nuevo a la localidad, fuera juez, cura o notario.
Le tocó vivir la época de la posguerra, del hambre. Hombre de mucho carácter y un gran sentido del humor, muchos son los que todavía recuerdan sus generosidad. En tiempos en los que no había que comer, en Casa Rosita había siempre un plato de caldo para los más pequeños. A pesar de que él mismo tenía ya cinco bocas que alimentar, muchos fueron los que se beneficiaron de su ayuda.
Milucho fue el responsable del triunfo de Casa Rosita. Ya en los años sesenta, amplió el negocio y abrió la entrada por la avenida de A Pastora. Posteriormente, ayudó a su hijo Javier a poner en marcha el salón de banquetes que hoy regenta. Fue un trabajador incansable. De los de antes. Y permaneció atendiendo sus negocios hasta el último momento. Hasta que la enfermedad se lo impidió. Ayer, amigos y familiares le dieron su último adiós en el cementerio parroquial de Cambados.