Dos cambadeses entre fogones

M. Alfonso redac.arousa@lavoz.es

AROUSA

Por el Fórum Gastronómico que estos días se está organizando en Santiago están pasando cocineros del más alto nivel. Y entre artistas como Ferrán Adriá figuran también dos arousanos. Son los dos integrantes del Grupo Nove, ese que agrupa a los cocineros gallegos, que tienen sus locales en Cambados. Ayer se les pudo ver con las manos en la masa, como suele decirse. Yayo Daporta y Antonio Botana no solo se encargaron de dar una conferencia sino que también tuvieron que preparar comida para unas ochenta personas. Y todo en vivo y en directo, con micrófono incluido. No hay más que ver las imágenes para comprobar que a estos chicos no les asusta el directo y que pueden realizar su trabajo a la perfección aunque tengan a ochenta personas pendientes de ellos. Por cierto, cuentan los que tuvieron la suerte de probar sus platos que eran realmente exquisitos.

Daporta, que ya tiene una estrella Michelín, fue el primero de los dos en intervenir. Sus platos pretendían servir para dar a conocer los productos de la ría que la Consellería de Pesca está promocionando a través de la campaña PescadeRías. Así, a la una y cuarto de la tarde se puso manos a la obra para preparar un completo menú formado por tres platos. De primero, los asistentes al aula Picadillo, donde se impartió la charla, pudieron degustar una crema de almejas y tocino ibérico con berberechos. Para continuar, cocinó un besugo asado con crujiente de algas y espuma de mejillones. Y, como punto y final, elaboró un salmonete de roca con salteado de zamburiñas y amanitas de los césares y emulsión de erizos. Entra el hambre solo de pensarlo. Una defensa de los cefalópodos. El pulpo, el choco y el calamar de la ría protagonizaron la charla y demostración del otro de los cocineros cambadeses. Antonio Botana, propietario del restaurante Pandemonium, destacó la calidad de estos productos de la ría. Y para demostrarlo dio a probar a los presentes tres platos. El pulpo de toda la vida se convirtió en un pulpo cocido a baja temperatura con gelatina de su cocción y aire de pimentón de La Vera. El choco lo cocinó a la plancha, sobre un caldo de su propia tinta y alubias. Y el calamar fue cocinado de dos formas distintas: la cabeza en fritura andaluza y el cuerpo a la plancha, con el fin de que conserve su sabor. Para chuparse los dedos. Para que luego no digan que la gastronomía arousana no está entre las mejores.