Cuando A Mariña fue de Primera

Hace 22 años que ningún jugador de la comarca alcanza la máxima categoría del fútbol español


viveiro / la voz

Para muchos aficionados del Villarreal, el 24 de mayo de 1998 es una fecha inolvidable. El submarino amarillo consiguió ese día en San Lázaro el primer ascenso de su historia a Primera División tras una agónica promoción contra el Compos solo resuelta por el valor doble del gol castellonense en la capital de Galicia (1-1).

Esa fecha supuso el inicio de una trayectoria gloriosa en la élite para una localidad de apenas 50.000 habitantes -entonces eran 40.000-, y también, curiosamente, el último capítulo de la relación entre A Mariña y la máxima categoría del fútbol español. Ignacio Fernández Palacios, «Nacho», disputó los 90 minutos de aquel partido, y 22 años después ningún otro jugador nacido en la comarca ha jugado ni un solo segundo en Primera División.

A Mariña vive su mayor sequía histórica en ese aspecto desde la fundación de la liga española en 1928-29. En una década de los 90 especialmente fructífera, Nacho pulverizó todos los registros entre los diez mariñanos que alcanzaron la élite. El lateral izquierdo focense disputó más partidos (198) y marcó más goles (4) que ninguno en sus siete temporadas en la mejor liga del mundo con el Celta y el Compostela.

Un ribadense, el mítico portero José Ramón Fernández Docobo, participó también en aquel inolvidable Compos. Con un récord de 652 minutos imbatido que solo superaron hace unos pocos meses, fue clave para saltar desde Tercera a Primera, aunque solo jugó dos partidos en la máxima categoría en 1994-95.

La siguiente fue la única temporada entre las estrellas del viveirense Quico Rey. El célebre delantero hizo una buena carrera en clásicos como el Racing de Ferrol, el Almería, el Eibar, el Logroñés, la Cultural Leonesa o el Ourense, tras pasar por la cantera del Real Madrid. Con la difunta Unión Deportiva Salamanca dio el salto a Primera División, donde disputó 656 minutos repartidos en 25 partidos y marcó un gol que, por cierto, valió tres puntos ante el Compostela.

Quico Rey y Cayetano Navarrete, en un Racing-Dépor en Segunda
Quico Rey y Cayetano Navarrete, en un Racing-Dépor en Segunda

La Fábrica también fue el trampolín hacia la élite de Juan Carlos Mandiá. El central alfocense tiene el honor de ser el único mariñano que defendió la camiseta del Real Madrid. Un encuentro en el que jugó los 90 minutos contra el Celta en Balaídos (0-0) fue el primero de sus 88 partidos en Primera también con el Espanyol, el Celta y el Logroñés.

Hay que retroceder una década para encontrar a los últimos mariñanos antes de Mandiá en la élite. Uno de ellos fue Luis García Mosquera, un central viveirense «combativo, noble y correcto» que disputó con el Deportivo de La Coruña 100 partidos en Primera en cuatro temporadas entre 1968 y 1973.

En esos años se midió varias veces a Jesús Martínez Rivadeneira, un defensa con clase y contundencia que nació en Cangas de Foz en 1947 y emigró a Argentina siendo un niño. Tras alcanzar el profesionalismo con el Racing de Avellaneda, lo fichó el Valencia, jugó 178 partidos en diez campañas y ganó una liga.

Jesús Martínez ganó una liga con el Valencia y debutó en la selección española

Jesús Martínez, que estuvo a las órdenes de Di Stéfano en el club «ché», es también el único mariñano que debutó en la selección española. Kubala lo citó en dos ocasiones.

En la década de lo 60, el portero mindoniense José Ramón García Fernández hizo historia al disputar 98 partidos en Primera con un sorprendente Córdoba.

Otro mindoniense, Álvaro Pérez Vázquez, se ganó en los 40 el apelativo de «el súper defensa» en 165 partidos en un Valencia con el que conquistó tres ligas y dos Copas del Generalísimo.

A Mariña, por último, también se hace hueco en la historia del Atlético de Madrid. El talentoso mediocentro focense Jesús Ares Otero disputó 42 partidos y metió dos goles con el Celta y los colchoneros en los 50. Y el ribadense Juan Gómez de Lecube destacó en 24 encuentros de extremo derecho en el Atleti entre el 28 y el 30.

Fede Varela y Luis Fernández, las últimas joyas de una cantera prolífica

Que lleven 22 años sin colar a ningún futbolista en la Primera División española no significa que las factorías de A Mariña hayan dejado de producir talento. Dos de la últimas joyas salidas de la comarca alcanzaron la máxima categoría de países extranjeros y siguen llamando a la puerta de la denominada mejor liga del mundo.

El viveirense Fede Varela (Buenos Aires, 1997) es una de las estrellas del histórico Las Palmas, en Segunda. El mediocentro creativo está cedido por un club de la máxima categoría, el Leganés, y ya jugó con el Portimonense en la Primera portuguesa tras varios años en el filial del Oporto.

Luis Fernández celebra un gol en la Superliga griega
Luis Fernández celebra un gol en la Superliga griega

Luis Fernández (Burela, 1993), por su parte, vive su primera campaña en la Superliga de Grecia en las filas del Asteras Trípolis. Las lesiones han provocado altibajos en la carrera de un delantero con recursos que, tras formarse en el Deportivo, fue importante para Fernando Vázquez en el ascenso del equipo coruñés en el 2014. También fue jugador del Lugo, el Huesca, el Alcorcón o el UCAM Murcia.

Son los últimos grandes productos de la inagotable cantera mariñana, con varias promesas en las canteras de Celta o Dépor, y otras tantas viejas glorias como Pablo Fernández, Tarrío, Pablo Rodríguez, Chemanel o Cayetano Navarrete, que también rozaron el estrellato.

 

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