A Mariña «se moja» por la autovía

ANA F. CUBA VIVEIRO/FERROL

A MARIÑA

ASPA

Un centenar de manifestantes retaron a la lluvia para exigir el trazado costero de la Transcantábrica Si «mojarse» fuera condición suficiente para alcanzar una meta, sin duda que los manifestantes del domingo en Ferrol tienen garantizada la consecución de su objetivo: el trazado costero de la Transcantábrica. La lluvia no cesó. Si además de involucrarse a fondo en la reivindicación hay que penar, el centenar de representantes de organizaciones políticas, sindicales, empresariales, vecinales y culturales de A Mariña que secundaron la movilización, merecen sobradamente que la Xunta de Galicia y el Gobierno central atiendan su demanda e incluso la aplaudan públicamente. Y es que una hora y media de autocar desde Viveiro (más sesenta minutos hasta Ribadeo) por una carretera maldita en una jornada inclemente vale como penitencia por reclamar lo que muchos creen justo.

13 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

El único que demostró estar sobradamente preparado para afrontar las adversidades metereológicas fue el viveirense Néstor Varela. Con el parte bien aprendido y una cautela absoluta, se pertrechó con el traje de aguas y le ganó la partida al tiempo en la que podría denominarse la manifestación de los paraguas. La lluvia hubo de conformarse, sin embargo, con un papel secundario en la expedición de más de un centenar de mariñanos hasta Ferrol, en dos autobuses y varios vehículos particulares. El mal estado de la carretera Viveiro-Ferrol cobró en seguida protagonismo y reforzó todavía más los argumentos de los más de sesenta colectivos mariñanos que reivindican el trazado costero de la Transcantábrica, una infraestructura viaria «digna» para garantizar el cumplimiento de un derecho que debiera ser fundamental. Basta con el elocuente chirriar de las ruedas en las curvas, los sobresaltos del firme y la respiración entrecortada del autocar por las estrecheces. «Con viagra ou sen viagra» «Con viagra ou sen viagra, quen nos fode é Manuel Fraga» era uno de los mensajes de la trilogía de pancartas de Pupo. En otra invitaba al titular del Gobierno gallego a marcharse. Y la tercera reproducía una viñeta de Xaquín Marín, en la que los habitantes de A Mariña pasaban a representar el amargo destino de los naseiros, también aplastados por un inmenso pie, símbolo del «terrible» poder de la Xunta. Los mariñanos se mojaron para reclamar «o que é de razón», una de las consignas coreadas en la marcha desde O Inferniño hasta la Praza de Armas de Ferrol. Ésa es su razón, compartida incluso por Xiana, con sólo cuatro años. Y la de Lucas y Andrea, dos niños de Ribadeo que la pasada primavera visitaron los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, soportando las duras condiciones de vida del desierto, y que el domingo encabezaron la manifestación, con los pies encharcados y un poco impacientes. Como quienes insisten en reivindicar lo que creen justo.